Buscando nuestra zona de confort

3 septiembre, 2017

zona de confort

Ahora está muy de moda hablar de la zona de confort, de lo incómodo que es para algunos salirse de ella, y lo crucial que es para otros moverla para crecer y avanzar. Miedos y compromisos con uno mismo son los que, finalmente, deciden. Debajo de todo, una vez más, emociones e instinto. Sentirse vivo, asumir retos, perseguir sueños, seguir un camino propio sin necesidad de transitar siempre por lo establecido.

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Puertas de nuestros hogares en Cuenca y Santa Elena (Colombia)

Nos hemos pasado el último año abriendo puertas (y cerrándolas), entrando y saliendo de nuestra zona de confort. Sinceramente, no sabemos bien dónde estaba. Mucho menos dónde está ahora. Son numerosos (más de 80) los hogares “profanados” a lo largo y ancho de toda Sudamérica y hemos encontrado la sorpresa increíble del confort dentro de todos ellos. Ese confort fue mutando en ruta, adaptándose al ritmo vertiginoso de cada novedad. A muchas personas, imaginarse cambiando tanto de casa (y de gente), estando tan lejos de la suya propia le genera un gran  desasosiego. Adaptarse a la diversidad extrema no es plato de gusto para todos. Si hablamos de todas “nuestras” puertas confesamos que tras cada una de ellas siempre hubo una hermosa aventura, amigos increíbles esperándonos, realidades desconocidas muy distintas a la nuestra que nos abrieron la cabeza y nos ayudaron a entender. Y a entendernos mejor.

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Puertas de nuestros hogares en El Retiro y Barranquilla (Colombia)

Hoy, la expresión que da título a este post es confusa para nosotros y su semántica se diluye entre las cientos de riquísimas experiencias que este viaje nos regaló, muy lejos de donde hoy escribo estas palabras. Jamás lo cambiaríamos por la certeza del sofá con chaise longe, el agua caliente abundante y el microondas. A pesar de que muchas veces los echásemos de menos.

Nos encanta nuestro hogar en Sevilla, las sábanas con nuestro olor, la ciudad conocida y asequible, el carácter de su gente, sus códigos, calles y secretos. Igualmente nos encanta exponernos al otro, descubrir corazones y lugares nuevos, entender las diferencias, salirnos de nosotros mismos y luego volver a ser quienes creemos ser y por eso tenemos un lío tremendo cuando tratamos de definir las fronteras de nuestro bienestar. Dudo, incluso, que queramos hacerlo. En ese punto nos surgen preguntas: ¿Cuál es nuestra zona de Confort? ¿Cuál es la tuya? ¿Realmente la conoces? ¿Alguna vez exploraste sus alrededores y quisiste ir mucho más allá?

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Puertas de nuestros hogares en Guayaquil (Ecuador) y Santa Marta (Colombia)

Creemos que la nuestra debe estar cerca del lugar íntimo donde gente que queremos nos recibe con brazos y corazones abiertos. Creemos que es el lugar íntimo donde nosotros recibimos con nuestros brazos y corazones abiertos a quienes queremos y quienes queremos conocer. Ni idea de dónde está ese lugar, pero mientras tanto vivimos abriendo puertas y cerrando heridas.

1 comment

  1. Comment by Mari Sierra

    Mari Sierra Reply 3 septiembre, 2017 at 10:18

    Interesante y preciosa reflexión. ¡Gracias!

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