Viajes sentado

28 enero, 2018

Viajes sentado

La mayoría de mis viajes son viajes sentado. Viajo al pasado, a la gente que nos abrió su casa, tiró la llave y nos dejó dentro suya para siempre, junto a ellos.

Viajo a los viajes de mis sueños, esos que aún no han ocurrido pero que me hacen recorrer una y mil veces los mapas del fondo de mis ojos.

Viajo hacia lugares que no existen, los que mi torpe memoria entremezcla y agita creando falsos recuerdos invisibles.

Viajo al país de mis prejuicios, los que fui alimentando durante toda mi vida para luego derrumbarlos uno a uno en cada viaje real.

Viajes sentado

Sentado con Nora en el fin del mundo, viendo correr el agua

También viajo al viaje inmediato que me toca; ayer, mañana, anteayer y la semana pasada, ese que alimenta la ilusión de viajar hoy y de sentir este insignificante y minúsculo regalo del universo, estadísticamente imposible, que me hace sentir rabiosamente vivo.

En ocasiones -demasiadas- viajo hacia dentro, buscando en mis venas los caminos que me lleven a quien quiero ser. Ese es un viaje difícil, porque encontrar avatares malogrados te expone demasiado a ti mismo, en un espejo cóncavo y manchado.

Amo viajar al otro, tomarle de la mano y poder confrontar nuestras pupilas para decirle, simplemente: “Te quiero, cuánto bien me hace tenerte cerca”. Ese es mi viaje valiente y favorito.

También viajo por las rutas interiores y futuras de mis hijas. Trato de alcanzar sus horizontes exclusivos pero cuanto más me acerco más se alejan. Ahí entiendo que hay viajes que no son míos, por más ruido que hagan mis instintos.

Soy muy niño en los viajes de música y letras, los que a través de teclas, cuerdas y grafías conducen inexorablemente a la semántica profunda de mi vida. El viaje ocurre al compartir, cuando veo reflejados mis brillos en los brillos de otros.

Viajes sentado

Sentado con Ingrid observando la mejor de las paletas: la de la naturaleza

Me encanta reventar jaulas para construir aulas de aire y luz. Sentarme dentro de ellas, inventar un desfile de jirafas y viajar, para convertir barrotes propios en alas ajenas.

Hoy sueño que mi viaje te viaja a ti. Comparto todas las sillas en que un día me senté para acomodar mi gente en el teatro del mundo y que empiece el espectáculo.

Viajo mucho al chiste fácil, porque la sonrisa es un transiberiano hacia la Mongolia auténtica que yo ansío, fundiendo, a su paso, la gélida nieve en los raíles.

Tanto viaje agota. Por eso, entre viaje y viaje me tomo un descanso y salgo a recorrer el mundo.

Sevilla, 27 Enero 2018. Fragmento de la Introducción del libro que estoy escribiendo.

Escrito por Andrés

1 comment

  1. Comment by Norberto

    Norberto Reply 28 enero, 2018 at 22:00

    Estupendas palabras Andrés! Me parecen muy acertadas. Cada uno tiene sus “viajes” en las distintas etapas de su vida (no en la de sus hij@s, je, je, …). Gracias por compartir estas reflexiones!
    Está muy bien que entre viaje y viaje, descanses y salgas con tu familia a ver mundo y mostrarlo en primera persona “sin intermediarios”, a todos los que nos llenamos con vuestras vivencias.
    Por cierto, si esta es parte de la introduccion de tu libro, el mismo promete.

    Un saludo desde Tenerife

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