Viajar en pelotas

13 agosto, 2016

viajar en pelotas

Viajar en pelotas supera la metáfora. Viajar en pelotas es la manera más directa que encontramos para definir este viaje que hemos diseñado. “En pelotas” es la expresión más gráfica y  fiel a nuestro estado espiritual aquí, en el caribe colombiano. Viajamos desnudos, a corazón abierto, dependiendo voluntariamente de otros, exponiéndonos a las personas, sin muros, sin mentiras, sin tapujos y con un poco de descaro. Pero es un descaro amable, limpio, sereno, confiado y sincero. Y, los colombianos al menos, saben valorarlo.

Sabemos que este vuelo es original, profundo, orgánico y muy cerca de la cultura y tradiciones locales, y eso nos está acercando muchísimo a la gente. Y donde no llega el dinero se recupera al ser humano. El sofocante calor de esta parte del caribe nos desviste de día, nos diluye en la tarde y recoge de noche nuestros cuerpos agotados de sol. Y así, cada noche, nos quitamos una nueva capa de piel para que el frescor  perfume de aire nuestras almas. No hay prendas propias que puedan vestir la ilusión de nuestro vuelo puesto que los tejidos los escogen los demás.

Cuando se supera definitivamente la mirada del local que te identifica como extranjero, por mucho que uno quisiera disimularlo, la ropa abandona su componente cultural y pasa a ser un mero elemento de estorbo en la maleta del viajero. Es ahí cuando uno decide vaciarse, desprenderse de los atuendos diarios de occidente y preocuparse de otras cuestiones, mucho más relevantes en nuestra mochila nómada emocional.

Y nuestro corazón, sensible a los cambios corporales y permeable a las variaciones externas de temperatura, ha decidido, de manera autónoma, despelotarse también. Abrimos de par en par las puertas de la sensibilidad, pasando a ser esponjas vitales que todo lo absorben, sin aviso, sin filtro, sin censura. Es un camino directo a gente maravillosa, a experiencias increíbles, a aventuras que esperan detrás de cada minuto, a la generosidad descomplicada de todo el que se acerca a nuestra colmena. ¡Cuánto vamos a deberle a Santa Marta!

Algunas de estas aventuras singulares, intensas, especiales, irrepetibles y cargadas de desnudez, pedagogía y humanidad:

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Conociendo el precioso proyecto educativo del colegio Los Manglares

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Pudimos entrevistar a Carlos Vives en el salón de su casa

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En casa de Jannis Benavides conociendo su proyecto musical Jacana Jacana

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Encuentro educativo de las comunidades Kogui, Wiwa y Arhuacos de la Sierra Nevada

Escrito por Andrés

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