Tiwanaku

25 noviembre, 2016

Tiwanacu

Tiwanaku es hoy un pueblito pequeño del norte de Bolivia, a medio camino entre el lago Titicaca y La Paz. Sorprende su tranquilidad y quietud, en medio de un valle abierto y entre pastos, con callejuelas polvorientas que destilan cierto aire de aldea vaquera del oeste norteamericano. Sus escasas casitas desperdigadas y la escasez de carteles indicativos hacen difícil pensar que ese mismo lugar, hace muchos cientos de años, fue la cuna de la cultura Tiwanaku.

Tiwanacu

Vista general del templo Kalasasaya

Pero pasar cerca y no visitarla es como llegar a Aguas Calientes, en Perú, y no subir a Machu Picchu. Precisamente Machu Picchu se ha llevado todos los honores de las antiguas culturas sudamericanas, eclipsando al resto y relegándolas a la categoría de grandes desconocidas, y eso que los Incas no duraron ni 200 años. Pero lograron extenderse muchísimo y aún hoy, los Incas siguen ejerciendo un imperialismo involuntario y post mortem en el sector turístico que sigue la estela del imperialismo territorial de antaño. La suerte de Machu Picchu es haber permanecido invisible, escondida en la montaña, durante muchos años. Pero la cultura Tiwanaku es muy anterior a los incas y fue la dominante en todo la zona del altiplano durante cientos de años (¡incluso más de 25 siglos!). De hecho, los historiadores creen que cuando el nivel del lago Titicaca empezó a bajar (hoy se encuentra a unos 15 Km del lago) empezó el declive de los Tiwanakus y que una sección de ellos se escindió dando origen al imperio Inca. Razón de peso para visitar este lugar.  Además Tiwanaku se considera una de las culturas más longevas de las culturas sudamericanas, también una de las que abarcó mayor extensión y algunos se atreven a asegurar que es la madre de todas las civilizaciones americanas. Osea, que es casi un delito no visitarla.

Tiwanaku

Pórticos de templos aún tumbados

Tiwanaku

Decoración zoomorfa en un bloque de piedra de una fachada

Tiwanaku

Cruces andinas talladas en la piedra

Hoy, 24 de noviembre de 2016, la hemos visitado nosotros y como tengo fresca la información la convierto de inmediato en post, antes que mi memoria empiece a hacerme jugarretas de las suyas y mezcle a chimús y paracas con tiwuanacos o haga una sopa de letras con las fechas y los desplace en el tiempo unos cuantos siglos. Según Eduardo, el guía que nos ha acompañado, la cultura Tiwanaku abarca aproximadamente desde el 1.500 ac. hasta el 1.200 dc. fecha en que colapsa debido al descenso del nivel del lago y a la retirada de la orilla de dicho lugar. Esa orilla era la puerta de llegada de peregrinos y otras muchas civilizaciones que los visitaban, pues eran una cultura abierta y permeable a otras influencias.

A nosotros la visita nos ha parecido alucinante y así como Machu Picchu es rica en construcciones habitables y templos, Tiwanaku lo es en esculturas antropomorfas y totems de fino tallado. Muchas de ellas son hermosas figuras de misteriosa iconografía que deja entrever una cultura rica y compleja aún muy desconocida. De hecho algunas de ellas tienen tallas de escritura pictográfica aún por descifrar debido a la escasez de fuentes. De las aproximadamente 700 hectáreas que se cree que abarcaba el asentamiento, solo 30 están al descubierto y gran parte de ellas se encuentran enterradas un metro bajo campos de cultivo y el pueblo actual. Eduardo nos comenta que es muy habitual encontrar restos al arar los terrenos o construir los cimientos de nuevos edificios. Lo cierto es que se adivina poca inversión e interés por parte de las autoridades y muchos de los restos están aún tumbados o semienterrados a la espera de que la historia les haga justicia.

Tiwanacu

El monolito Ponce

Tiwanaku

El barbudo monolito Kon-tiki en posición de meditación

Tiwanaku

Detalle de cabeza tallada en Andesita en el museo de Tiwanaku

Tiwanaku

El impresionante monolito Pachamama

Esta entrada no pretende ser una guía detallada de la visita, pero si una invitación al lugar, una llamada de socorro de unos restos increíbles que piden a gritos ser desenterrados, enderezados, reconocidos y así ocupar el lugar que merecen en guías y libros de historia. Para ensalzar aún más a esta civilización cabe señalar que algunos autores sitúan la Atlántida en esta zona del altiplano boliviano. Más allá de la leyenda y de la capacidad de imaginar de cada cual, Tiwanaku es un lugar mágico, aún rodeado de misterio, lo suficientemente desconocido como para sentir que uno descubre mientras ve y lo suficientemente importante como para intuir el origen de una civilización que amamantó a otras. Ellos ya trabajaban la piedra con una precisión asombrosa y lo hacían a base de golpes (no existía el cincel) y pulido posterior. Ellos ya modelaban las montañas en terrazas agrícolas, técnica muy utilizada por civilizaciones posteriores hasta hoy. Ellos destacaban a la deidad relacionada con el sol, Wiracocha (el dios de las varas) a quien consideraban el “creador”, representada con gran profusión en su iconografía megalítica y ocupando la posición central de la portada del sol. También muchas civilizaciones posteriores heredaron ese interés y adaptaron a su cultura dicha deidad. Y así muchos ejemplos más.

Tiwanaku

Nora en las ruinas de Tiwanaku, después de grabar otro Trip schooling

Tiwanaku

Depositorio de ofrendas con una talla finísima

Tiwanaku

Puma de basalto negro sosteniendo cabeza humana

Pero no somos expertos en historia, ni lo pretendemos. Nos encanta dejarnos seducir por la imaginación admirando sus imponentes figuras como el monolito Pachamama (de 8 metros y 20 toneladas), el barbudo monolito Kon-tiki o los maravillosos bajos relieves en la iconografía del monolito Ponce, lleno de animales y detalles de trenzas en el pelo, tal y como solían llevarlo en la época. Pirámides por excavar, la portentosa puerta del sol tallada en un único bloque, los numerosos rostros tallados en piedra en uno de los templos, los pumas de oscuro basalto sosteniendo cabezas humanas, los numerosos totems antropomorfos, los hermosos depósitos de basalto para las ofrendas, el cementerio de los nobles, los muros perfectos y cientos de monolitos desperdigados aún por el terreno son solo algunos de los tesoros de incalculable valor histórico que te esperan en este lugar.

Tiwanacu

Puerta del sol con Wiracocha (el dios de las varas) ocupando la posición central.

Tiwanaku

Puma de basalto negro sosteniendo cabeza humana

Tiwanacu

Detalle de la marca de las grapas de cobre que unían bloques de piedra

 

Escrito por Andrés

2 comments

  1. Comment by Alma Vidales M.

    Alma Vidales M. Reply 3 junio, 2017 at 4:13

    Impresionada! Me ha gustado mucho leerte…me hace ilusión que otros humanos se hayan emocionado tanto como yo con los tihuanacotas, creo que tú, Ingrid y las niñas están haciendo una forma de educación diferente y significativa BRAVO ABEJITAS, SIGAN “COLMENEANDO” Ah! y sin lugar a dudas alguna magia huzo que aterrizaran justo ahora (y no hace 1 mes, fecha en la que los esperábamos) en “El árbol de todos los pájaros” abracito

  2. Comment by Anónimo

    Anónimo Reply 27 noviembre, 2016 at 11:18

    Menuda experiencia familia. Un Trip schooling que no olvidarán jamas. Enhorabuena por vuestra valentía.
    Besos de Carla

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