Paz en Colombia

14 Septiembre, 2016

paz en Colombia

Todos queremos paz en Colombia. La sociedad colombiana está oficialmente dividida en 6 estratos, siendo el 1 el más humilde y el 6 el de mayor poder adquisitivo. Y todo se estructura en torno a esa división, por lo que las diferencias están establecidas por ley. Así, los impuestos, los servicios, los colegios, las empresas… se organizan en función de esta escala, consolidando dicho estatus y dificultando el paso de un peldaño a otro. Hay muy poca interacción entre estratos inferiores y superiores.

Pienso que ser viajero e interesarse por la política de los países por los que uno va pasando es un ejercicio obligatorio al que te conducen las cientos de conversaciones con locales. Mucho más cuando vamos habitando sus casas y sus vidas. Y, claro, uno no puede evitar tomar partido y posicionarse. Educación y Política se afectan mutuamente en el corto, medio y el largo plazo.

El diseño de nuestro viaje no hace distinciones sociales, dejando que el azar y la magia del camino nos lleve a familias muy diversas, sin que siquiera sepamos color de piel, estrato, religión o edad cuando cruzamos la puerta de una nueva casa.

 

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Pudimos convivir unos días con los indígenas de la Sierra Nevada

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Con nuestros hospedadores campesinos en Yarumal, Arturo, María y sus 2 hijos.

En estos 45 días de viaje por Colombia hemos tenido oportunidad de convivir con familias campesinas de estrato 1, con familias de empresarios de estratos 5-6, y con todos los estratos intermedios. Hemos compartido techo y comida con comunidades indígenas, charlas y cenas con empresarios españoles, colombianos, ecuatorianos, venezolanos… hemos visitado colegios privados y públicos, enormes y minúsculos, religiosos y laicos, de cemento y de bambú; hemos sido invitados igual por viejitos que por jóvenes, hemos dormido en casas que parecían palacios y en otras con techos de uralita y suelo de tierra. Nos ha tocado dormir en el coche, en hamacas, en colchones hinchables tirados en el suelo y también en perfumadas y comodísimas camas de 2 x 2 junto a enormes plasmas para ver pelis. Nos han invitado a suculentas comidas locales cantantes, ganaderos, policías, odontólogos, profesores, productores, bibliotecarios, cocineros, coroneles, agricultores, bailarines y otras muchas profesiones más que ahora no alcanzo a recordar. Hemos estado en zonas rojas como ciudad Bolívar en Bogotá o las comunas de Medellín; también en casas coloniales de Cartagena, en la Sierra Nevada de Santa Marta, en fincas que solían habitar los narcos del eje cafetero (con aeropuerto propio incluido), en playas solitarias y cristalinas del caribe a las que solo se llega en barcas y en aldeitas de montaña donde solía actuar el frente 47 de las FARC, con Karina al mando. Como podéis imaginar cada comida, cada estancia, cada visita lleva asociada una conversación y, como podéis imaginar, muchas de ellas sobre el conflicto armado y el inminente plebiscito de paz. Opiniones de todos los colores y sabores. La Paz en Colombia es trending topic aquí.

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Jorge, Marcela, Mafe, Laura y Andrea fueron nuestra familia durante unos días en Barranquilla

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Nuestros ángeles de la guarda bogotanos: Yamile y Edgar

Así es como hemos ido armando nuestro particular puzzle sobre la situación actual. Y es un puzzle sentimental más que político, porque la mayoría de opiniones han sido palabras cargadas de emociones ante la realidad que a cada uno le tocó vivir.

Hemos vivido en 14 casas diferentes y convivido bajo el techo de 8 familias encantadoras. De esas 8 familias, 4 se vieron afectadas directamente por el conflicto armado: 2 de nuestros hospedadores fueron víctimas de secuestro y extorsión, otro sufrió el secuestro de su papá y otra vivió el asesinato de su hermana. Son historias terribles, contadas en primera persona y los números nos revelan la estadística tremenda de un conflicto armado que ha afectado a gran parte de la población de manera directa y durante muchos años. La guerrilla es un fenómeno ubícuo en Colombia y son cientos de miles de personas las afectadas. Igual que son cientos de miles los guerrilleros esparcidos por el país. Además, y para complicarlo todo, han existido varios tipos de guerrillas (M-19, EPL, FARC, Paramilitares…) alguna de las cuales se hicieron con el negocio de la cocaína cuando cayeron los cárteles de Medellín y de Cali. La Paz en Colombia tiene el complejísimo reto de reintegrar a muchísima gente que ha crecido y vivido en la delincuencia.

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Natalia, Santi y sus peques Gabri y Leo fueron nuestro remanso de paz en El Retiro

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fantástico cumpleaños, rodeado de nuevos amigos, Javier, Manuela, Israel y Sandra.

Ayer mismo, mientras visitábamos un colegio, un chaval nos enseñaba su brazo magullado y arañado: cuando volvía de la escuela a casa, ya en la noche, se encontró con un grupo guerrillero y antes que le vieran se lanzó a la cuneta llena de zarzas. En otra ocasión, una profe nos relataba cómo hace años asesinaron a su hermana enfermera por el único delito de asistir y curar a personas del bando contrario (que de haberse negado la hubieran matado antes). Son varios ya los que nos han relatado increíbles historias de “pescas milagrosas” (así es como denominan en Colombia a los secuestros extorsivos al azar en carreteras)

Son muchos los comentarios de Facebook y mensajes en que nos preguntan cómo estamos viviendo aquí ese supuesto proceso de paz y queremos compartir nuestras sensaciones:

La única certeza es que el pueblo colombiano, en pleno, desea la paz, de eso no hay duda, pero está muy dividido respecto a las condiciones en que debe negociarse: se da la paradoja de que quienes han estado más cerca del conflicto, en zonas rurales, son más proclives al Si, ya que sus vidas cambiarían mucho y los “privilegios” acordados con los guerrilleros son insignificantes frente a la tranquilidad de saber que su pueblo y su gente no volverán a ser masacrados. Sin embargo, en las grandes ciudades, donde para la mayoría la crueldad de la guerrilla ha sido más una imagen en la televisión que una experiencia en carne propia, la vida no va a cambiar tanto. La distancia es una de las razones para explicar por qué el No encuentra un terreno abonado para rechazar los acuerdos en los núcleos urbanos.

Es increible y muy emocionante oir los testimonios de personas afectadas por el conflicto que están dispuestos a conceder privilegios a quienes han secuestrado, torturado o matado a conocidos y familiares. Desde la distancia resulta casi imposible entender esa solicitud de indultos a corazones que están rotos. Y uno de los puntos para el acuerdo de paz es librar de los barrotes y asalariar a integrantes de la guerrilla e incluso dotarles de un capital semilla para que puedan iniciar sus propios negocios. Poniendo en la balanza venganza-justicia y paz-perdón, en las almas de las víctimas gana la posibilidad de liberarse de la tenaz amenaza de la inseguridad diaria, garantizando así muchas vidas.

Nos llamó la atención especialmente el testimonio de un secuestrado de larga duración, defensor del Si en el plebiscito. Decía haber sufrido de tal modo que su prioridad, antes de odiar y desear lo peor a sus torturadores, era que nadie volviera a pasar por ese infierno.

Muchos colombianos no confían en la posibilidad de reinserción social y laboral de quienes llevan toda una vida viviendo de actividades delictivas como secuestros, extorsiones y narcotráfico. Otros muchos aseguran que la guerrilla sigue actuando a sus anchas en algunas zonas del país, pero que los medios maquillan la información para no afectar a las negociaciones de La Habana o para no perder las medallas políticas que la paz traería consigo.

El 2 de Octubre los colombianos no votarán sí o no a la paz (todos la desean): votarán sí o no al perdón, a la resiliencia, al borrón y cuenta nueva, votarán si están dispuestos a cerrar los ojos con fuerza, apretar el corazón en un puño, escupir la sangre fuera y mirar, solo, hacia el futuro.

No hay un solo colombiano que hayamos conocido o con el que hayamos compartido charla (hemos hecho el cálculo aproximado de unos 100) del que no podamos hablar maravillas. Además del carácter afable que traen de serie, existe un intenso deseo en ellos de agradar y mostrar al mundo una cara distinta a la que muestran los noticieros y que esa imagen externa pueda contribuir a generar un cambio interno. Ahí el turismo tendrá un papel muy importante en los próximos años.

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Con la familia del Gimnasio Real de Colombia en Ciudad Bolívar

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El Chef Diego Panesso nos invitó a Pico & Chao y también a su restaurante Ambar en Pereira

Colombia merece el cambio, merece ser conocida por el resto del mundo y quitarse definitivamente el estigma de guerrillas, paramilitares y narcos. Pero antes deben desaparecer guerrillas, paramilitares y narcos. Cuando uno la visita y la vive desde dentro puede sentir el pulso invisible de ese cambio, latente y deseoso de apuntalar definitivamente una paz tímida y tensa que oxigena, levemente, las venas de un país cansado. Son 52 años de conflicto. Les va a tocar trabajar muy duro para convertir combatientes en mano de obra civil, asumiendo el doloroso perdón de tantas víctimas. No le vemos otra salida a un conflicto armado que ya es estructural y que a tantos miles de personas ha afectado.

Nos sorprende también cómo los Colombianos asumen tal intensidad de dolor. A pesar de tanta tortura, tantos años y daños, uno no encuentra el más mínimo atisbo de odio en sus palabras, incluso la ira ha sido secuestrada por las armas y ha originado miles de llantos y amarguras silenciosas. Cuando la prudencia te salva la vida uno la adopta como actitud fundamental y para muchos colombianos ha sido al mismo tiempo lágrima y refugio. Ni sufrir les han permitido. Un amigo nos contó cómo la guerrilla le secuestró por error durante 2 días y lo encadenó a un árbol tratando de sacarle información que no tenía. Pero todo lo relató con la más amable de sus sonrisas. Increíble. Otro nos contaba su periplo de 11 días junto a sus secuestradores, caminando por la montaña, cambiando de lugar cada día y en unas condiciones tremendas. Aún encontraba espacio, en su discurso, para la sonrisa, la broma y el humor. El carácter colombiano es uno de sus mayores activos y tienen mucho que enseñarnos.

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Otra deliciosa cena con la familia de Benjamín, quien al día siguiente nos mostró su escuela agraria

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Ha sido inmenso un privilegio convivir unos días con Maru, Juan y David en su casa de Popayán

La paz en Colombia es posible. No sabemos cómo, pero conocer a muchos colombianos, su fuerza, su carácter, su amabilidad y la pasión que ponen en cada cosa nos llena de confianza y esperanza de paz a medio-largo plazo. Colombia es un paraíso natural increíble por descubrir, con posibilidades infinitas y lleno de recursos. Un país con reservas de petróleo propias, con mucha luz, con selvas y volcanes, montañas nevadas y llanos, bosques húmedos y secos tropicales, mar caribe, océano pacífico, una biodiversidad brutal y un potencial humano capaz de levantarlo y darle varias veces la vuelta. La verdadera riqueza del país (y la que más ilusión nos genera) está en el interior de los corazones de su gente.

 

4 comments

  1. Comment by David Perogil Martín

    David Perogil Martín Reply 3 Octubre, 2016 at 23:10

    ¡Hola primo!, soy David, jejeje. Lo primero de todo un fuerte abrazo para tu maravillosa familia y para ti. Eres profesor, pero como periodista serías un caso serio. Describes perfectamente el sentimiento del pueblo colombiano, y más aun nos haces comprender el porque del resultado de la votación tan apretado. Un fuerte abrazo y que sigáis volando en vuestro maravilloso “vuelo de apis”. Estáis creando una maravillosa colmena. ¡Un fuerte abrazo y ánimo!.

  2. Comment by Jesus Vallejo Lopez

    Jesus Vallejo Lopez Reply 28 Septiembre, 2016 at 6:25

    Me alegra enormemente que os hayáis llevado tanto en esos 45 días por esta bella tierra. Tus palabras a la paz nacen del respeto, la prudencia y el conocimiento que te ha otorgado la interacción con este pueblo. Un pueblo que como bien dices destaca por su capacidad de resiliencia y solidaridad. Al igual que ustedes ando enamorado del cariño que regalan a diario al extranjero, abunda la gente noble y de corazón.
    Después de varios meses residiendo aquí, viajando y conociendo penas y alegrías, es hora de que comience la historia de otra Colombia, tarea ardua, ¿pero qué es sencillo cuando de cambiar se trata?

    Colombia busca la PAZ, y así lo deseamos quienes estamos aquí de paso.

    Un abrazo y sigan tocando corazones con vuestra magia.

    Jesús

  3. Comment by Chetoba

    Chetoba Reply 15 Septiembre, 2016 at 16:29

    Ojalá Colombia sea el país que merecen los Colombianos. Es un país maravilloso que he recorrido 2 veces por tierra de punta a punta y los noticieros y películas no les hacen buena fama injustamente. Ya quisiera ser adinerado para invertir en turismo en Colombia. Pais bello por naturaleza ademas de su gente

  4. Comment by Raúl

    Raúl Reply 15 Septiembre, 2016 at 14:10

    Genial crónica y mejores sensaciones, Andrés.En cada palabra, en cada inflexión, se nota que estáis viajando y no de vacaciones( que en su sitio, tampoco están nada mal,ojo ;).
    Muchas gracias por el esfuerzo y la autenticidad, nos estáis moviendo las tripas y el corazón a mucha gente.
    Un abrazo y buen viaje

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