Ecrossistemas: naturaleza y deporte

10 Mayo, 2016

Que conste que en lo deportivo no me considero maratoniano, tan solo he terminado 4 maratones, que es bien distinto. Y si vierais cómo terminé alguna de ellas coincidiríamos en que no tiene un mérito enorme. Soy un perfecto intruso en este mundo de mercenarios de los kilómetros. Pero me encuentro cómodo entre ellos y les admiro, sobre todo su voluntad. Para mí el deporte es una excusa social que me ayuda a cuidarme y sentirme bien. El mejor seguro de viaje gratuito, saludable y ecológico. Quisimos vincular todos esos beneficios a nuestro vuelo y unir dos de nuestras pasiones (naturaleza y deporte) en una palabra. Ecrossistemas es Cross social no competitivo en ecosistemas singulares del mundo. Otra locura que nos hemos inventado. Lo entenderéis mejor viendo nuestro  Vídeo Piloto Ecrossistemas

Con Ángel del proyecto Meraki

Correr 4 veces la maratón de Sevilla me ha enseñado algunas cosas:

  • Si no entrenas lo suficiente lo pasas mal al final el famoso muro pasará factura.
  • La larga distancia pone a cada uno en su sitio.
  • El sobrepeso es un pésimo aliado.
  • No hay que ser Superman para terminarla, aunque sí para hacer un buen crono.
  • Lo más duro es, sin duda, el entrenamiento: constante, programado, metódico, progresivo e inamovible, nada que ver conmigo. Pero es sobre todo incómodo para el resto de la familia.
  • Mejor no subir ni bajar muchas escaleras el día después.
  • Lo más difícil es mantener una constancia hasta el final para poder llegar con consciencia, solvencia y bienestar a la línea meta.

Este último punto es el más interesante y aplicable a cualquier tipo de propósito vital. Correr largas distancias te lo enseña una y otra vez. Es algo que Ingrid y yo creemos tener meridianamente claro en nuestra vida conyugal. Y así vamos funcionando, sin quemar todas las reservas de golpe, sin que estalle el volcán y nos reviente, sin fundirnos el amor hasta empacharnos, regándonos lentamente cada día la serena silueta del amor, con un cariño y respeto mutuo que para nosotros es sagrado.

Somos más de susurros que de gritos (a veces también gritemos), más de sugerencias que de evidencias, más de sonrisas que de carcajadas (aunque no rehuimos al descojone), mas de Beatles que de Rollings, más de mochila que de hotel (un hotel de vez en cuando también mola), más de mac que de pc, más maratonianos que velocistas.

Buscamos en lo banal puntos de encuentro que nos ayudan a sentirnos en lo profundo y, a fuego lento, vamos puliendo una convivencia llena de pequeñas perlas cotidianas que nos mantiene juntos en la ilusión. Que bonita palabra esa, ilusión, y lo que cuesta reinventarla (¡solo escribirla me ilusiona!). A nosotros nos basta con un capítulo de The Killing, una tarrina de nuestro Häagen-Dazs favorito, una sesión de album de Fotoprix, unas fajitas  o un abrazo en el momento justo para estar requeteilusionados y sentirnos perdices.

Invito a quien le apetezca a compartir en los comentarios a esta entrada las “joyas” particulares de su día a día, esos pequeños actos sublimes con que lográis reactivar vuestras propias ilusiones, aunque sean superfluos y pasajeros, instantáneas de vuestras vidas que os reporten buenas dosis de alegría, individuales o de pareja. Nos encantará leeros y nos ayudará también a sentiros, entenderos y estar más cerca de cada uno de vosotros. Porque seguro que si estás leyendo esto es que existe un vínculo importante entre nosotros que queremos refrescar.

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