Mapuche. Pueblo originario de la América precolombina

13 mayo, 2017

Mapuche

El término

Mapuche en mapudungún (lengua de los mapuche) significa “gente de la tierra”. Eso explica gran parte de la historia, idiosincracia, luchas y reivindicaciones de este pueblo originario del suroeste sudamericano. Reconozco que hasta hace unos días el término me sonaba simpático desde mi ignorancia, lejano en lo geográfico y emocionalmente aséptico en mi enorme desconocimiento. Las únicas referencias de este pueblo me llegaban a través de noticias o de personas también lejanas que a su vez se basaban en noticias. Este viaje nos ha enseñado a ser aún más cauto con la información que llega por televisión, radio y prensa. La mejor manera de conocer una realidad es acercándose físicamente a ella y conviviendo con las personas que la protagonizan. Así que tuvimos la oportunidad y allá fuimos.

Ahora pronuncio la palabra mapuche y me emociono. Sé que mi visión es absolutamente subjetiva, totalmente parcial  y sesgada, pero me encanta que sea así pues me temo que en adelante tratarán de distorsionarla. Es la única experiencia real que hemos tenido en nuestra vida con alguien perteneciente a ese pueblo. Y ha sido hermosa. Hoy, incluso la sonoridad de la palabra mapuche me resulta agradable y su significado, profundo. Dejad que os cuente esta historia a la que no le falta de nada: lucha, amor, frustración, alegría, coraje, dolor y otros condimentos de un relato perfecto, con inicio, nudo y desenlace. Sus protagonistas: Mariano y Natalia.

¿Cómo llegamos a ellos? cadena de contactos

Investigando proyectos educativos (es el hilo conductor de nuestro viaje) llegamos hasta Mahani Teave, concertista de piano y una de las promotoras de Toki, fundación que trabaja por preservar la cultura y tierras Rapa Nui desde distintos ámbitos. Ella nos conectó con Cecilia Guldman, quien se ofreció a hospedarnos en su Eco-hostel Taniera, durante nuestros días en la Isla de Pascua. Con ella estaba Vairoa, una de sus hijas y también cofundadora de Toki. Vairoa vivió 2 años en la isla de Chiloé y nos dio el contacto de su amiga Johana, cerca de Castro. Johana es una encantadora ancestróloga Huilliche que nos recibió en su casa por 2 noches, nos llevó a varias escuelas de la zona y nos contactó con Mariano y Natalia. Mariano es mapuche.

Con Johana, nuestra amiga huilliche, junto a su casa de Nercón

Antecedentes históricos del pueblo mapuche

Situemos al pueblo mapuche en su contexto histórico.

Se desconoce con exactitud su origen. Los mapuche fueron surgiendo a partir de una serie de culturas aborígenes previas, desde el Paleoamericano (previo al 8.000 a.c.). En la actualidad es una de las etnias originarias más importantes de Chile, tanto por su peso social y demográfico (constituyen un 5% de la población total, superando el millón de personas) como por su fuerte sentido de identidad cultural. Se sitúan en la zona central de Chile y también existen comunidades mapuche en algunas zonas de Argentina a las que se desplazaron en una de las múltiples ocasiones en que fueron perseguidos.

El pueblo mapuche es un pueblo que se ha visto sometido, a lo largo de su historia, a numerosos intentos de conquista, expulsión y desplazamiento. Ello los ha ido convirtiendo en un pueblo luchador, acostumbrado a defender lo suyo y esa bravura circula, desde hace siglos, por su sangre. El sistemático hostigamiento ha potenciado un fuerte sentimiento de pertenencia a la comunidad y un importante deseo de preservar y reivindicar su cultura. Al mismo tiempo, hoy se da la circunstancia de que algunos mapuche no se reconocen como tales por temor a la discriminación que, tristemente, sigue existiendo.

Los principales intentos de dominación del pueblo mapuche han sido causados por:

Incas: En el Siglo XV la expansión del imperio Inca llega hasta la zona central de Chile donde habitaba el pueblo mapuche. Tras varios días de batalla, con muertos en ambos bandos, los Incas deciden retirarse y fortalecer las posiciones ya conquistadas anteriormente. Los mapuche lograron frenar la expansión Inca hacia el sur. Hasta ahí llegaron. ¡Frenaron a los Incas!

Españoles: Décadas más tarde, los conquistadores españoles abatieron al Imperio inca e intentaron someter a los mapuche. Su resistencia originó un prolongado conflicto conocido como la Guerra de Arauco que termina en 1598 con la derrota de las fuerzas del españolas. En los siglos siguientes, los españoles fueron cautelosos en adentrarse en territorio mapuche estableciendo acuerdos que reconocían su independencia frente a la Corona española. En todo ese proceso algunos mapuche migraron a zonas de la Pampa Argentina.

Chilenos: Después de su independencia de España, Chile siguió una política de no agresión y cautela. Sin embargo, en la segunda mitad del Siglo XIX, se ideó un plan de expansión estatal sobre el territorio y pueblo mapuche que culminó con su sometimiento. A este proceso se le dio el eufemístico nombre de Pacificación de la Araucanía y como consecuencia  fueron confinados a territorios delimitados por el estado conocidos como “reducciones”, perdiendo derechos y calidad de vida. A pesar de ello, los mapuche siguieron luchando por preservar su identidad cultural y por recuperar sus territorios. Esa lucha continúa hoy.

Argentinos: A finales del Siglo XIX el gobierno argentino llevó a cabo una efectiva campaña militar llamada La Conquista del Desierto, por la que ingresó al territorio y derrotó a tribus, pueblos y naciones locales. Así se incorporó a la soberanía de la República Argentina una amplia zona de la Pampa y la Patagonia, hasta ese momento estaba dominada por los nativos, que sufrieron la aculturación, pérdida de tierras e identidad al ser reubicados en reservas o ser utilizados como mano de obra forzada. También aquí algunas comunidades mapuche resistieron hasta hoy.

El conflicto mapuche sigue siendo una realidad que enfrenta organizaciones mapuche con el Estado de Chile. Su principal reivindicación es la recuperación de tierras ancestrales y el reconocimiento de su identidad cultural. Algunos grupos piden también la autonomía como estado.

Mariano y Natalia

Mariano Kalfukewpu (“diamante azul“) nació hace 42 años cerca del lago Budi, en la IX región de Chile. Hijo de padre y madre mapuches. Natalia Reyes nació en Santiago hace 30. En Mapudungun ella es una Chiñura (mujer blanca, no mapuche). Mariano es mapuche hasta la última de las células del tuétano de todos y cada uno de sus huesos y es depositario de siglos de cultura ancestral de su pueblo. Es una persona carismática, sociable, inteligente y risueña. Ama la vida y la naturaleza. Natalia es introvertida, tranquila y dulce. Pero en su calma descansa el inconformismo que ha ido guiando su vida. Es fuerte, autónoma y cariñosa. Ama la vida y la naturaleza. Dos civilizaciones separadas por miles de años que conviven en un mismo hogar.

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Mariano y Natalia paseando por el bosque junto a su casa en Chiloé

Natalia es profesora de Historia y geografía. No se siente representada por ninguno de los modelos que el estado propone. Ella no tiene apellidos mapuche, no se crió en ninguna comunidad, no pertenece a ningún pueblo originario ni nació en ninguno de sus territorios. Con todo su bagaje social y cultural, su mochila emocional, su infancia urbana, sus inputs occidentales, su conciencia adquirida, su historial genético y su espíritu crítico, un día se hizo preguntas. Y se hizo muchas. Dos de las más importantes: “¿Quién soy? ¿De dónde vengo?”. Casi nada. En la búsqueda de respuestas se sintió muy incómoda formando parte de un sistema capitalista que considera muy dañino. Dañino para ella, los suyos y su entorno. Encontró la necesidad de conocer la cultura ancestral de quienes habitaban el Chile precolombino, aprender su idioma y convivir con su gente, tal vez descubrir una primitiva huella de su pasado remoto en la comunidad mapuche, alguna de las ramificaciones radiculares de su árbol genealógico enterradas bajo la tierra de muchas generaciones. A medida que fue conociendo fue encontrándose una realidad para ella antes desconocida y que, de alguna manera, respondía al llamado vital de su corazón. De a poco fue introduciéndose en la sociedad mapuche, conoció la manera en que enfrentan sus conflictos, compartió sus temores y sus logros, sus luchas y alegrías, sus miserias, ceremonias, comidas, ritos y ratos. Muchos ratos.

Mariano no tiene títulos académicos ni papeles que acrediten oficialmente su nivel cultural. Mariano es culto. No tiene diplomas pero sabe mucho de mucho. Cuando era  adolescente un día decidió abandonar su escuela, salió sin más por la puerta con la determinación de no regresar jamás. Sencillamente no era para él. Ninguno de  los aprendizajes que le ofrecían tenían el más mínimo interés, se sentía desubicado e inútil. A los 13 años, sin consultar a nadie, se fue. Tardó 5 días y 4 noches en cubrir los casi 100 Km que separaban Traiguén de su casa junto al lago Budi, buscando comida por el camino y durmiendo allá donde la noche le encontrase.

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Mariano con uno de bueyes y su perro junto a su casa

Mariano tiene gran sensibilidad artística, canta y toca intuitivamente varios instrumentos, aprendió y ejerció el oficio de fontanero, habla mapudungún y castellano, es una persona afable, con pocos miedos, depositario de una vastísima cultura mapuche, gran conversador y apasionado por las tradiciones de su pueblo. Todas estas cualidades le hacen ser alguien muy querido y respetado por los suyos, es un líder positivo encargado de oficiar el Llellipun, rogativas, ritos y otras ceremonias importantes.


Natalia fue implicándose cada vez más con la comunidad mapuche en que vivía Mariano. Iba todos los veranos y cada vez prolongaba más sus estadías. Su permeabilidad ancestral fue lentamente mutando su espíritu. El pueblo mapuche le ofreció el referente identitario que buscaba hacía tiempo y con el que sentía gran afinidad.

En esos años Mariano vivía por y para su comunidad, organizaba eventos importantes en el calendario mapuche y dirigía ceremonias relevantes. Debido a los prolongados contactos, en su interior fue fraguando un amor por Natalia a priori imposible. Su rol de líder espiritual en la comunidad llevaba implícito la ortodoxia de leyes no escritas que le enfrentarían a la tradición. Él mismo, años atrás, defendía públicamente la importancia de preservar la pureza del linaje, sin que existiera “contaminación” genética externa. Pero venció el amor y decidieron, a pesar de todo, iniciar una relación que en sus inicios mantuvieron secreta.

La construcción de la ruka

La ruka es la casa tradicional, de madera y juncos, de los mapuches y las construyen organizando mingas. La minga es una tradición mapuche que consiste en la colaboración de vecinos y amigos en una tarea en común (no solo para construcción sino que también las hay agrícolas, ceremoniales…).

Natalia quiso involucrarse también en la construcción de la ruka de Mariano y eso los fue acercando mucho más, estrechando y consolidando el vínculo amoroso que ya tenían.

Ruca mapuche

Ruka mapuche construida con madera, juncos y totora

Un buen día, ya terminada la casa, toda la comunidad (incluida la familia de Mariano, hermanos y padres) se reunió para hablar con ellos. Sin sospechar nada les convocaron. Ellos acudieron sorprendidos y expectantes. Y más sorprendidos aún cuando supieron el motivo de dicha asamblea: querían persuadirles para que abandonaran su relación. La condición de líder de Mariano le convertía en todo un referente espiritual para el resto y su ejemplo era mucho más trascendente que el de otras personas. Por ello la pureza del linaje debía estar muy por encima del sentimiento amoroso. Invitaron a Natalia a abandonar la comunidad y que ambos dijeran adiós a cupido. A pesar de estar muy integrada  y llevar años compartiendo visiones y luchas, seguía siendo una amenaza para la estabilidad cultural del pueblo.

En un instante Mariano tuvo que enfrentar su corazón a su sangre. Todos (su hermano, sus padres, sus amigos, sus vecinos, incluso el lonko, jefe de la comunidad) habían consensuado la decisión dolorosa de que Natalia se marchara.

El exilio

A los pocos días Mariano cedió a la comunidad su ruka, cogió fuertemente la mano de Natalia, cerró los ojos, suspiró y decidió marcharse a empezar una nueva vida lejos. Lleno de dolor e incomprensión, después de tantos años de lucha y hermandad, vio comprometido su pasado por la hematología mixta de su amor. La Oxitocina venció a la Adrenalina.

Se fueron lejos, más al sur, a la isla de Chiloé, a llevar una vida diferente, llevando el concepto de autonomía a su máxima expresión vital.  Al otro lado del lago, en un bosque aislado del mundo donde solo llegan con una barquita, están creando su propio universo consciente y autónomo. Alimentación, salud, respeto a la naturaleza y educación son algunos de los retos que se imponen tratando de dar respuesta a lo que su corazón les dicta. Y por eso son puros, diferentes, limpios, hermosos y coherentes.

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Mariano en la barca, camino a casa

Así nacieron sus hijos: Reyil Mongen (“mezcla de vida“) y Awkyñ Lemu (“Ecos del bosque“), espíritus libres y mestizos que guardan la esencia de dos mundos que se encuentran. Son muestra viva y carnal de empatía, convivencia y respeto.

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Nuestras hijas con Reyil y Awkyñ construyendo una cabaña

El tiempo pone cada cosa en su sitio

El tiempo, el amor y la estabilidad de la pareja demostraron que quienes pronosticaron su fracaso se equivocaron. Mariano siguió fiel a sus tradiciones y a su cultura; siguió conectado con comunidades mapuche, siempre dispuesto a luchar por las tierras de las que habían sido despojados. Muchas personas le llamaban y le visitaban pidiéndole consejos, compartiendo sus temores y empapándose de todo sus conocimientos. Algunos de su comunidad le llamaron y le dijeron que tal vez las cosas podrían haber sido diferentes. Es lo más parecido a unas disculpas que ha recibido en todos estos años.

Lógicamente Mariano y Natalia han tenido que hacer grandes esfuerzos por adaptarse y ser flexibles ante ciertas cuestiones culturales del otro, pero han sido lo suficientemente inteligentes para ir acomodando esas diferencias en el sofá cálido de su convivencia.

Las abejas

Y así llegamos nosotros. Desde el primer minuto desnudaron de par en par su corazón y sucumbimos ante los encantos de su hermosa historia y de sus protagonistas.

El clima y las protestas de pescadores chilotas propiciaron que nuestra estancia en su casa se prolongara unos días más de lo previsto.  Gracias a pescadores y nubes, la cercanía nutrió la confianza y nos permitió conocerles en profundidad, hasta la amistad. Nuestra curiosidad occidental y espíritu aventurero fueron acercándonos, minuto a minuto, a una realidad que hasta entonces ignorábamos por completo.

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En la casa de nuestros amigos, en mitad del bosque, al otro lado del lago

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Con nuestros amigos junto al lago Huillinco

En casa de Mariano y Natalia no hay armas, no hay panfletos, ni rastro alguno de violencia. En casa de Natalia y Mariano no hay odio, agresión, imposiciones ni muerte. En casa de Mariano y Natalia hay mucho amor, respeto y entendimiento. En casa de Natalia y Mariano hay una linda familia, paz y convicción. Hay futuro, búsqueda y alegría. Hay amigos.

Kimeltuwe lof (comunidad educativa) es el sueño educativo que están construyendo junto a otras familias de la zona.

Largas conversaciones en la noche, cuando los niños ya dormían, nos enseñaron el respeto infinito hacia la Ñuke Mapu (Madre Tiera) y nos descubrieron a sus Machis (principal figura médica, religiosa, consejera y protectora)  invocando a varios Ngen Mapu (Espíritus guardianes) en sus rituales. En la oscuridad de la noche, junto al fogón y al vino, yo era un Winka (no mapuche) fusilando a preguntas a un mapuche y tratando de retroceder cientos de años para entender mejor a mi amigo. Y también le expresé mis dudas, desacuerdos y faltas de entendimiento de ciertas cuestiones. En ese diálogo cada palabra iba cargada de cordialidad y consideración e, incluso en el desacuerdo, encontramos lugar para la sintonía, el humor y la amistad.

Volví a entender que en la diversidad reside la riqueza inmensa de la diferencia; y en el mestizaje, el respeto perentorio y necesario de tantas razas y culturas sobre el planeta. Ninguna de las múltiples luchas por el llamado Wall Mapu (nación geográfica y cultural de los mapuche) impidieron que la ironía y la música siguiera acercándonos tanto. Tan lejos pero tan cerca.

Sevilla y Llaguepulli conectados para siempre.

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Paseando con Mariano por el río

 

Escrito por Andrés

3 comments

  1. Comment by Norberto Suárez

    Norberto Suárez Reply 15 mayo, 2017 at 0:03

    Maravillosa vivencia!!! Me ha resultado muy intesante este relato y el proyecto educativo que muestran en él. En el mismo se tiene en cuenta muchos valores y conocimientos ancestrales que en la educación ordinaria se suelen dejar a un lado.
    Ánimo para seguir adelante con este hermoso proyecto en Chiloe.
    Por cierto, muchas gracias a Andrés y toda su familia por compartir esta etapa de sus vidas (ya que lo que están haciendo es mucho más que un viaje) que acertadamente han llamado el vuelo del Apis.

    Saludos desde Tenerife

  2. Comment by Pepe Yanes

    Pepe Yanes Reply 14 mayo, 2017 at 12:14

    Hola familia. Me ha encantado el relato. Nosotros ya estamos en Madrid hechándoos mucho de menos.
    Besos para todos de Pepe y Alegría

  3. Comment by Anónimo

    Anónimo Reply 14 mayo, 2017 at 4:34

    Simplemente…..hermoso !!!!!

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