Imanes, gomillas, velcros

15 mayo, 2016

Me pide el SEO que meta Imanes, gomillas, velcros en el primer párrafo y que deje bien claro de qué trata esta texto así que lo escribo: de Imanes, gomillas, velcros.

Luis tiene una pasión oculta: le pirran los imanes. Tuvo que pasar más de hora y media de conversación para que confesara. Pero lo hizo. Acto seguido cogí alguno de los imanes que sostenían notas en mi nevera y se los envolví para regalo. Desde que en 2009 decidió iniciar una vida nómada junto a Lacey (su pareja), Luis ha ido alimentando su incontestable magnetismo personal llenando la Sprinter de polos positivos y negativos. Juntos son el proyecto Lost World Expedition.

Pablo interrumpe a Luis y entona su “oda a las gomillas”. Si, las marroncitas circulares de toda la vida. Dice que son imprescindibles para cualquier viaje. Las expone a un combate con los imanes del que salen victoriosas: son multifuncionales, apenas ocupan y solucionan problemas de almacenamiento, sujeción y cerrado de paquetes. Desde que hace unos meses inició su aventura low cost-medoambiental  junto a Bea, las llevan a todas partes. Hay una super-gomilla gigante e invisible que ya nos mantiene unidos. Se llama amistad. Existe la feliz posibilidad de que compartamos ruta. Ojalá.  Juntos son el proyecto viajero Verde por dentro. Otra charla-reflexión para mi cole.

Entonces intervengo yo, Andrés y, por chinchar un poco, me marco un soliloquio pro-velcro: estos si que cierran y agarran bien. Combinan la fuerza del imán con la flexibilidad de la gomilla. Su conocido sistema de ganchitos es capaz de resistir el insistente traqueteo del duro asfalto. Otro mini gadget analógico imprescindible para viajeros. En realidad nunca los usé pero a partir de hoy prometo hacerlo. Desde que Ingrid  y yo empezamos a gestar nuestro viaje a Sudamérica, nunca imaginamos que semejantes artilugios fueran imprescindibles. Hoy, nuestro proyecto, El vuelo de Apis, está lleno de ellos.


  ImanGomillasVelcro

 

Esa mañana también estuvo la familia de Ryan y Emi con nosotros. Les conocimos hace 2 años, pasaban por Sevilla y les llevé al cole para que dieran una charla. A partir de ahí surgió una amistad especial que seguimos alimentando hoy. Ellos decidieron cambiar una exitosa carrera en las altas finanzas neoyorquinas por una vida familiar, ecológica y nómada, mucho más austera, plena y feliz.  A las pocas semanas de conocerles nos fuimos juntos de viaje a Marruecos y en la cálida soledad del desierto marroquí descubrimos que California y Sevilla no están tan lejos. Tienen 3 hijos (Oliver, Kendley y Eneko) y juntos  son el proyecto de vida Olivertheworld.

Lost, Oliver, Apis, Verde

Pablo y Bea durmieron en casa. Nos encanta abrir  puertas y ventanas a viajeros, sintiéndonos honrados de poder ofrecerles un refugio donde descansar las botas después de tantos kilómetros, un hogar donde añorar el hogar que dejaron atrás, una mesa llena de comida recién hecha y una cama limpia en la que reposar sus cuerpos llenos de lugares, emociones y personas. Somos mega-fans de la palabra “hogar”. Esa mañana, temprano, estaba trabajando junto a Pablo cuando mi móvil sonó: era Herman. Si si, el mismísimo Herman Zapp. Él y su familia son el referente nómada de todo viajero, el gurú de esta comunidad y el origen de muchos sueños. Recién estrenado el milenio no se les ocurrió otra cosa que viajar de Argentina a Alaska en un Graham Paige de 1928. Lo que iba a ser un viajecito de unos meses se convirtió en su modo de vida, le cogieron el gustillo a los kilómetros. Hasta hoy. En ruta han nacido sus 4 hijos: Pampa, Tehue, Paloma y Wallaby. Cande, la mamá, es la profe. Son campechanos, humildes, cercanos, respetuosos, desenredados y auténticos; enraizados con el mundo,  los Rolling Stones de los viajeros. Simplemente viajan, que no es poco, y nos lo cuentan en su web www.argentinaalaska.com. Un ejemplo a seguir.

También he estado en comunicación con Laura y Juan Pablo (Los viajes de nena y Acróbata del camino) tratando de cuadrar un proyecto educativo que nuestras agendas y geografías han considerado imposible. A mi juicio, los mejores escritores-viajeros de habla hispana, buenísimos. Sus Caminos invisibles son deliciosos. Tienen la habilidad de recorrer el mundo a golpe de pulgar y sus razones destilan una lógica y pragmática aplastante: cuesta y contamina menos. Es más rápido y social. Llevan el concepto “hospitalidad” a universidades y colegios, después de haberlo digerido lentamente en su propio corazón. Son increíbles.

No recuerdo bien como contacté con Rafa y Noe, pero cuando estaban por el sur les invité a pasar unos días a casa. Aceptaron con agrado. Ahora recorren España en un tour de charlas viajeras. Tras 2 años de viaje por el continente americano montaron su propia editorial multimedia para publicar “De Alaska a Patagonia en elefante”, un libro de viajes con un concepto multimedia super currado y unas ilustraciones de Noe maravillosas. Del otro lado del Atlántico trajeron en la barriga uno más, Aiken.  Desprenden tranquilidad y bondad, alegría e ilusión. En Sevilla trataron de mimetizarse con el entorno, empatizar y disuadir a posibles cacos con imágenes de Camarón decorando su autocaravana. Otra idea genial que delata su espíritu viajero y emprendedor. Los 3 juntos son el proyecto Un millón de elefantes.

Un millón de elefantes

Fue en una de las charlas hispalenses de los elefantes donde conocí a otras 2 familias viajeras, en otra serendipia maravillosa del destino: La familia de Nati y Javi está dispuesta a romper el protocolo que nos grabaron a fuego en nuestra infancia, dejarlo todo y largarse por un tiempo, hasta que el propio viaje decida por ellos si retomar la vida aquí o continuar la ruta. Me quito el sombrero. Forman parte de Andalucía travel bloggers y junto con sus peques, Carla y Alejandro, son Autocaravana en familia.

Ángel y Aurora también estaban allí. Nuestra profesión nos conectó y un espíritu inquieto y emprendedor común nos acercó más. Activos generadores de proyectos educativos, luchadores incansables por una educación moderna basada en la solidaridad, la creatividad y la acción, están gestando un ambicioso y hermoso proyecto que dará mucho que hablar. Siempre que escribo un post, Ángel me dice que se lo he robado, que su cerebro hiperactivo lo estaba gestando y me adelanté. Confío haberme adelantado una vez más. Nos unen muchísimas cosas, y por encima de todo nos encanta su generosidad ilimitada y la dulzura vital que ambos destilan. Valentina, Dani y Miguel, sus hijos, se lo van a pasar pipa leyendo, dibujando y bailando en el biblio-bus-vivienda amarillo con que quieren dar la vuelta al mundo. Quedaros con este nombre: Proyecto Meraki.

 

Encuentro

Merapis
Nos hubiera encantado conocer personalmente a Julio y Elena (y sus peques Unai e Iker) pero el virus de la varicela se interpuso 2 veces entre nosotros y nos chafó un finde familiar y campestre en Cabañeros y las Tablas de Daimiel. Muy involucrados en la educación de sus hijos (como debe ser), entienden que el mundo es la mejor escuela y meten primera para navegar en autocaravana sus carreteras y mares. Seguimos conectados y estamos seguros de que pronto nos encontraremos. Juntos son Cuatro por el mundo.

Walter resolvió nuestras primeras dudas sobre la Pathfinder, nos brindó su ayuda y experiencia desde el principio. Su transparencia y particular sentido del humor me ganaron en segundos. Su inquietud ornitológica y su afición por los parques de atracciones  terminaron por conquistarme definitivamente. Es auténtico, pragmático y diferente. Controla muchísimo de muchos temas viajeros, especialmente de redes y webs. Vive de eso. Pero tras su apariencia de tipo duro reconozco un corazón sensible, como su sangre. Por su culpa, Villa María será parada obligada en nuestro camino al sur. Sus mails y su blog chetoba.com son fuente inagotable de datos contrastados e inspiración para nosotros. Le revientan las fotos de saltitos-happy en familia, pues piensa que solo reflejan una parte superflua y feliz de los viajes, como si nos sobrara mucho tiempo, ocultando todo el trabajo que hay detrás. Voy a regalarle una pegatina con nuestro salto en el frontón para que la ponga en su todoterreno.

La madre de Tito respondió instantáneamente por Facebook cuando sugerí a su hijo que se quedase en Sudamérica hasta que llegáramos: “De eso nada, Andrés, estoy deseando que lleguen a Barcelona. jajaja!!” En el siguiente mensaje nos invitaba a su casa. Junto a Pilar son MOU, una ONG y proyecto viajero alegre, fresco y generoso con el que van promoviendo pequeños momentos de felicidad local mientras viajan. Ellos buscan donativos particulares que usan para cubrir alguna necesidad básica importante de personas o entidades que encuentran en su camino y a cambio reciben nada. 100% altruismo. Lo hacen con una energía, luz y entusiasmo que contagia. Un ventilador para un aula en las favelas brasileñas, un billete de tren a Sighisoara para Elena o la primera pizza en 3 años de Juan Carlos en Barcelona son algunas de sus credenciales. Yo quiero estar muy cerca de gente así. Además me encanta la estética de sus fotografías, siempre con el permiso de Walter porque suelen salir saltando.

Anita  descolgó mi primera llamada: “¿Cómo se consigue cita con el Dalai Lama?” le pregunté tras 15 segundos de conversación. Y asumí su respuesta como un mantra que desde entonces no deja de resonar en mi cerebro: “intentándolo” me dijo. En la mayoría de ocasiones, los frenos y trabas para lidiar con nuestros sueños son inventados, nos lo imponemos nosotros mismos. Después de esa llamada vinieron otras en las que compartimos temores e ilusiones. Nuestros proyectos, coetáneos, persiguen la reflexión del cambio con el que soñamos. Los Road4world (así se llama su plan viajero) ya están regalando al mundo un buen puñado de potentes historias transformadoras. Esas también debían escucharlas mis alumnos. Llegaron a Sevilla un miércoles de tarde con idea de estar 2-3 días. Un chaparrón interminable  les atrapó toda la semana en casa, que al poco ya fue hogar, y gracias a la virgen de la cueva pudimos colarnos en sus vidas para siempre. Martín es entrañable, inteligente, sereno y locuaz. Al igual que Ana le gusta enredarse en trascendentes conversaciones multitemáticas que alargan con prolijo léxico charrúa. Son encantadores, pero llevan un ritmo frenético que asumen con estoica serenidad. He decidido unilateralmente adoptar a Martín como asesor web, pues ejecuta con suma eficacia y sencillez propuestas de cambios que para mi son de una complejidad extrema.

Pablo llegó 20 minutos tarde a la cena, aparcó su bici y volvió a iluminar nuestra casa. Su presencia ejerce en nosotros un magnetismo y respeto que cristaliza en admiración. Tal vez esconda en su interior el secreto de los imanes de Luis. Trajo tortilla y croquetas. Yo quise que el Titiribici y los Road se conocieran, así que improvisé una cena. Decidido, bondadoso, risueño, asertivo e inquieto. Su palabra tiene el sello de 2 años en bici a solas por Sudamérica. Sus mejores amigos son de madera y, como un intrépido Geppetto, siempre busca la verdad profunda de las cosas, sin miedo a diseñar su propia vida, aunque esta no sea la estipulada. Tiene mil historias para compartir y la habilidad de salir airoso de cualquier situación con creatividad y sosiego. Fue nuestro primer viajero y tenerle cerca, en la amistad y en lo geográfico, es un inmenso privilegio.

Road, Titiribici, Apis

Apis, Road, Meraki

Chelís nos invitó a su casa el mismo día que le llamé por vez primera. Un amigo común me pasó su número e inmediatamente marqué. Esa misma tarde estábamos los 5 en su casa. Hace unos cuantos años lo apostó todo por el sueño de dar la primera vuelta al mundo filmada en un documental. El resultado: Un mundo aparte, 13 capítulos de una aventura por más de 50 países que les llevó a conocer las últimas comunidades indígenas del siglo XXI. Para que os hagáis una idea de qué pasta está hecho: en 2003 se plantó él solito en plena guerra de Iraq como periodista freelance. Hoy Chelise es un Indiana Jones moderno, apasionado de la historia y la cultura, con el don de la amabilidad, la sensibilidad del músico, la inquietud del periodista y la ilusión del emprendedor. Nos emocionó mucho verle llorar mientras le contábamos nuestro proyecto. Un crack 100% corazón. Estamos deseando conocer su nuevo proyecto nómada. En breve.

Chelise

Reconozco que no he perdido el tiempo, en los últimos meses he conocido a muchos viajeros. Con ellos nuestro proyecto ha ido creciendo y variando el rumbo  hasta encontrar la brisa constante y necesaria de las abejas.  Las redes sociales nos han dando la oportunidad, impensable en otra época, de contactar e interactuar con todos ellos. Y ese es un regalo increíble que justifica, per se, todo el camino recorrido. No son una especie aparte, son personas de carne y hueso que un día tuvieron la lucidez y valentía de seguir su propio camino, sin importarles salirse de la senda marcada para explorar una nueva vida.

No les hagas las mismas preguntas; no insistas en sospechar sobre su patrimonio, no son ricos ; déjalos ir, estar; no dudes de ellos. No molestan.

Todos muy distintos, con recorridos vitales muy interesantes, pero con puntos en común que aquí quiero destacar:

1. Son personas muy formadas, con conocimientos amplios en diversos campos, cultos, inquietos y ávidos de información. Auténticas esponjas andantes.
2. Son críticos con el sistema, pero dinámicos en la búsqueda de soluciones. Se quejan poco porque saben, mejor que nadie, que el lamento inactivo no es transformador.
3. Todos ellos son emprendedores y ponen en funcionamiento toda su maquinaria neuronal al servicio de un sueño. Son creativos, divergentes y divertidos.
4. Son amables y sociables, pues usan la llave de la sonrisa para abrir muchas puertas. Conversan, empatizan y escuchan, tratando de ignorar la barrera de los prejuicios culturales.
5. Por lo general son muy generosos: saben que en el trueque real y emocional del viaje siempre se recibe más de lo que se da.
6. Son unos analistas fabulosos, los mejores reporteros de la actualidad mundial, los únicos con esa visión holística de quienes ha estado en todas partes y hablan desde la experiencia.
7. Prefieren el modelo colaborativo al competitivo: entre los viajeros no hay primeros ni últimos, nadie gana a nadie, es una actitud vital esencialmente cooperativa.
8. El confort les incomoda, no temen desterrar el sofá, la nómina fija e incluso la comodidad de la casa. Prefieren aprovechar la vida ahora que de viejitos; no arrepentirse de lo no hecho.
9. Independientemente del colchón o actividad económica que sostenga su ruta,  han aprendido a vivir felices consumiendo poco y el viaje les ha enseñado los beneficios de la austeridad.
10. Viven mucho más en el presente que en el pasado o el futuro. Nunca tienen planes cerrados o definidos más allá de unos días, tan solo ideas aproximadas de rutas.

Pero todos y cada uno de ellos vive en su  particular universo de imanes, velcros y gomillas.

Escrito por Andrés

2 comments

  1. Comment by Jesus Vallejo Lopez

    Jesus Vallejo Lopez Reply 14 junio, 2016 at 19:47

    Excelente escrito; un verdadero aprendizaje leerlos. Gracias por compartir vuestra experiencia con gente tan auténtica.

    Espero encontraros por Colombia.

    Un abrazo.

    Jesús

  2. Comment by Che Toba

    Che Toba Reply 16 mayo, 2016 at 1:28

    Ja ja ja ja, Conozco a algunos a otros por conocer en breve y otros me encantaría que los caminos nos crucen como “barbeta” Luis de Lost World ja ja y a los 3 elefante, por supuesto ellos y todos bienvenidos por casa. En éstos momentos estamos con los chicos de elgranviaje.com.ar en casa, asi que la ruta se llena de viajeros que el universo nos conecta. Me encantó lo de TIPO DURO y sensibilidad como “su sangre”, quiere decir que todo el texto está plagado de “ganchos” que tendremos que descubrir ja ja ja. Genio y los esperamos pronto!!!

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