Cómo derribar prejuicios, un método infalible: la diversidad

5 Enero, 2017

Diversidad

 Diversidad.

Hace unas semanas me llegó un mail de Pilar Manrique, community manager de Intercambio casas. En el nos proponía escribir un artículo para el blog con nuestras impresiones, sentimientos y haciendo balance de todo lo vivido, ahora que se acerca la mitad del viaje. Lo publicarán en su blog, en social media y en la newsletter. Una vez más nos muestran todo su apoyo en la difusión y nosotros creamos contenido, que nos encanta. Así que, feliz por el encargo, me pongo dedos a la obra a redactar.

Pero claro, es enormemente complejo hacer balance de un viaje como el nuestro, con tantas emociones vividas, con tantos ex-desconocidos que ahora son amigos. Hay ya demasiada naturaleza en nuestros ojos, muchas casas compartidas, conversaciones, abrazos, comidas, mates, llantos y risas; miles de kilómetros y caminos de todo tipo. Tanta música sentida. Tantísima vida bailada. Así que acudo a los consejos de mis SEO-Gurús (mis amigos Carmen Capote, Martín de road4world y Chetoba) y antes de empezar a escribir me devano los sesos para hallar la palabra clave de este post y que sea medianamente interesante para google y su cajita-formulario búscalo-todo. Pero nada, imposible, así que abandono la estrategia del Long tail SEO y renuncio a un nicho singular para sumergirme en la generalidad de una de las palabras que mejor define nuestro viaje: Diversidad.

No encuentro un hilo conductor que me lleve de la mano en la escritura de esta entrada y se me vienen, atropellados y simultáneos, miles de recuerdos hermosísimos a mi memoria inmediata, saturada y aturdida de tantas vivencias intensas en tan poco tiempo. Y en ese cuello de botella neuro-emocional no logro armar una historia coherente que respete la estructura de “inicio-nudo-desenlace” que me enseñaron en la escuela mis profes de lengua. Así que también reinará la diversidad estilística y morfológica en la redacción de este texto.

Durmiendo

En ocasiones hemos dormido los 5 en la misma cama

Calculo, así a bote pronto y sin recurrir a nuestros archivos del viaje, que habremos habitado ya unas 40-50 casas, la mayoría de ellas con las familias dentro. Ellos nos abrieron sus puertas, las de su hogar y las de su corazón. Y podríamos estar días y días hablando de lo increíble de cada una de estas personas y lloraríamos recordando todo lo que nos ofrecieron. Aún no podemos dejar de sorprendernos cuando en cada despedida nos agradecen haberles escogido para convivir. !!Ellos a nosotros!! hasta ese punto llega su extrema generosidad. Así vivimos estos meses revolcándonos en una bondad social insólita que nos sumerge una y otra vez en una confianza ciega hacia lo nuevo y lo ajeno.

Y en todo ese recorrido existencial encontramos uno de los aciertos involuntarios de nuestro viaje: crear oportunidades de generosidad a las que muchas personas se agarran como se agarraría un náufrago a un buen pedazo de madera. Así, la vida cotidiana y confortable se me antoja un inmenso mar de soledades y egos en el que chapoteamos torpemente tratando de encontrarnos, con necesidad de otros. Salirnos a recorrer Sudamérica, detener nuestro despiadado reloj laboral y obligarnos a depender de los demás ha esparcido en ese mar muchos troncos que flotan a la deriva generando oportunidades de acercamiento. Y nuestro vuelo nos permite sentirnos más humanos, dar rienda suelta al altruismo latente e innato de muchos y sentir que estamos acompañados en el viaje de la vida. Es una oportunidad que también nos damos a nosotros mismos, con un balance personal y emocional de dimensiones estratosféricas.

Hamburguesas Popayán

Hemos probado todo tipo de comidas. Aquí con Maru y Juan probando excelente carne, en Popayán.

El Vuelo de Apis

Compartiendo la chicha en casa de Laurentina, indígena de la comunidad Misak, Silvia, Colombia.

En alguna ocasión, en menos de 24 horas, hemos pasado de dormir con familias que vivían muy por debajo del umbral de la pobreza a habitar lujosas e imponentes fincas de personas que, para nuestros estándares económicos, consideramos ricas.

Se me viene a la cabeza ahora la noche en que ejercimos la modalidad de “hospedaje al asalto” en Colombia y entramos en la finca de una familia a la que preguntamos por un lugar de acampada. Vivían (viven) en situación de extrema pobreza, con los escasos recursos económicos que les genera la nave de estiércol que tienen junto a su casa, en una zona muy rural. Su humildad con nosotros fue tan grande como las ganas de ofrecer lo que no tenían. Aún así nos quisieron regalar su cena, que era la misma cada día: un denso y pesado pastel de choclo. Y esa lección difícilmente podrá aprenderse en una escuela, porque la vida ocurre fuera.

Acomodados ya en los confortables colchones de nuestra camioneta, se acercó el señor (no recuerdo su nombre) para invitarnos a meter nuestro vehículo dentro de la nave. En un español difícil de entender para nosotros, nos contó que la descomposición orgánica del estiércol generaba un calorcito que nos protegería del frío exterior. Hasta ese punto llegaban sus ganas de ayudar. Nuestra visita, involuntariamente, le ofreció un pequeño asidero donde agarrarse y mostrar toda la humanidad innata que su día a día no le dejaba. En nuestra alegre ingenuidad, pudimos distraerle unas horas de la triste inmensidad oceánica de peste y pobreza que llenaban sus ojos. Amablemente, y por olorosas razones, declinamos su invitación y pasamos la noche rodeado de vacas, bajo nuestros edredones de pluma de pato y respirando aire limpio de montaña.

Y a la mañana siguiente, en menos de 2 horas, mis hijas estaban montando lustrosas yeguas de suaves crines peinadas por el viento, recorriendo el latifundio inmenso, florido y hermoso de otra encantadora familia. Esa diversidad es otro de los aspectos mágicos del viaje. Se establece un filtro natural de familias generosas,  más allá de su condición social, política, étnica o religiosa. Por nuestra parte exige una flexibilidad total para adaptarnos a distintos entornos y personas. Esa flexibilidad continúa educándonos (la educación no es exclusiva de una edad) y creemos que nos ayuda a mejorar como personas o al menos nos acerca a entender mejor la globalidad del bosque humano en que vivimos y, por ende, nuestro planeta. Sentir, in situ, que todos tenemos necesidades similares, que la jerarquía social, económica o política jamás podrán condicionar las emociones.

Yarumal

No tenían apenas nada, pero nos ofrecieron todo

Estiércol

La nave de estiércol tras la Pathfinder

Casa playa

¡Esta casa tenía  hamaca, jacuzzi e incluso playa privada!

Hemos conversado igual con ex-presidentes y secretarios que con campesinos o taxistas. Más allá de discrepancias ideológicas, hemos abrazado con igual emoción a activistas en la lucha por los derechos de la comunidad gay que a familias ultra católicas que siguen negándolos. Todos nos acogieron igual. El mismo día conversamos en la mañana con defensores acérrimos del peronismo de Cristina y discutimos por la tarde con empresarios que apoyan la actual gestión de Macri. Hemos comido invitados en renombrados restaurantes de altísima cocina y también en impopulares y calóricos McDonald’s. Hemos dormido todos en suelos de arena, apretados o en hamacas y también en inmensas camas de 2 por 2 con sábanas blancas recién perfumadas.

Ayer noche salí a correr por el paseo marítimo de Montevideo y sentí la felicidad de estar simultáneamente en La Habana, Cadiz, Sevilla y la propia Montevideo. Su larguísimo malecón, en los primeros días de Enero se llena de gente tranquila mateando, pescando y conversando mucho. Los uruguayos están ahora disfrutando sus vacaciones estivales. La temperatura es primaveral, la humedad tropical y la soledad de las calles es de verano andaluz, cuando todos huyen a las playas, las calles se vacían, los comercios cierran. Viajando es inevitable buscar siempre referentes propios. Toda esa diversidad en la misma urbe.

Hemos llevado nuestro proyecto educativo a lo alto de la Sierra Nevada de Santa Marta, a colegios en bosques primarios del sur ecuatoriano, a instituciones educativas caribeñas que enseñan en la playa o a proyectos musicales de homeschoolers en plena selva colombiana. Hemos estado en escuelas rurales de apenas 30 alumnos y en otras privadas y religiosas de miles, cuyas cuotas son prohibitivas. Hemos intervenido en escuelas Waldorf, Montessori, libres o exclusivamente indígenas. Aprendemos muchísimo en esa diversidad educativa.

La diversidad de nuestro viaje es tan brutal y evidente que poco a poco sentimos más liviano el lastre cultural de los prejuicios y menos sólidas las barreras morales y culturales de nuestra libertad. La ruta escogida nos ha llevado igual por enormes autopistas de 16 carriles que por estrechos senderos junto a vertiginosos acantilados. Y esto es literal y metafórico. Cuando te expones al mundo, como yo digo “en pelotas”, te pasa de todo. Recuerdo un día en el que pasamos de 500 a 4.000 m en menos de una hora. Nos hemos bañado en volcanes de barro, en las cálidas aguas del Caribe, la gélida costa del pacífico peruano, rodeado de tortugas, en ríos de la selva o en lagunas de montaña heladas. Hemos cantado junto a reputados músicos de tangos, boleros, ballenatos, rancheras y bossas. Reímos y lloramos, pero sobre todo reímos.

El vuelo de Apis

Calor extremo en la cabaña de un mamo Kogui en la Sierra de Santa Marta, Colombia.

Overlanding

Durmiendo con mucho frío en la base del Ausangate, Perú.

Se suceden despedidas y nuevas presentaciones, gentes que entran y salen de nuestras vidas con la misma rapidez con que quedan atrapados en nuestros corazones. Abrazos con besos, holas y adioses constantes. Todos suman. Las expectativas del temor a la partida se compensan con la certeza de las nuevas amistades sembradas por todo el continente. Nos sentimos, hoy más que nunca, ciudadanos del mundo.

EL vuelo de Apis

Llevando nuestro proyecto a una escuelita indígena en Silvia, Colombia.

El vuelo de Apis

El vuelo de Apis en una escuela 100% indígena en Ñamarín, Ecuador.

Amantani

Con niños y educadores de la biblioteca de Amantani, en el lago Titicaca, Perú.

Hogar

Con la familia del hogar “Creamos en Cochabamba, Bolivia.

En el ecuador de nuestro viaje el balance solo tiene signos positivos, no existen números rojos, ni pegas ni peros, y la economía dejó de importarnos demasiado cuando supimos que tenemos los ahorros suficientes para seguir la ruta. Avanzamos austeros y sin lujos pero felices, y así seguiremos hasta el próximo agosto, cuando volvamos a nuestra vida de antes. Pero no, ya no será nuestra vida de antes. Tal vez hagamos cosas parecidas, visitemos los mismos bares o corramos por los mismos parques, pero muy en el centro de nuestras emociones habitará siempre la certeza confirmada de que el ser humano es un animal social y excepcional en quien podemos confiar. Y si, el mundo va mal, muy mal, pero el potencial inconmensurable de todas las personas que nos habitan seguirá impulsándonos a perseguir aquello en lo que creemos.

Con Pepe Mujica

Visitando a Pepe Mujica en su chacra de Montevideo

Como ayer nos dijo Pepe Mujica: “los únicos derrotados son los que bajan los brazos. Lo más importante de la vida es aprender a perder, levantarse y volver a empezar“. Y bueno, él habla desde el pesimismo realista de tantas cosas que sabe y conoce. Nosotros, manejando elevadas cuotas de ignorancia, reinterpretamos su mensaje como una urgente invitación a caminar hacia delante, una cita ineludible con nuestras ilusiones y una enorme llamada de atención para seguir persiguiendo sueños. Sueños de diversidad.

4 comments

  1. Comment by Manolo

    Manolo Reply 7 Enero, 2017 at 18:25

    Esta colmena esta que se sale, nos llenáis de datos, aventuras, envidia y entretenimiento, como ya os he dicho en más de una ocasión, ojalá pille un extra para acompañaros un tramo

  2. Comment by Anónimo

    Anónimo Reply 6 Enero, 2017 at 18:58

    Qué placer tan grande leeros! Gracias por compartir vuestras aventuras y pensamientos. Beso gordo y feliz 2017
    Lisa

  3. Comment by Emilio

    Emilio Reply 6 Enero, 2017 at 11:28

    ¿Pepe Mújica? ¡Una de las personas más íntegras del mundo! Enhorabuena por vuestro logro y ojalá asimiléis (seguro) su mensaje. Es más, ojalá lo asimilásemos todos 🙂

    Un saludo desde vuestro barrio en Sevilla!

    Emilio.

  4. Comment by Anónimo

    Anónimo Reply 6 Enero, 2017 at 10:23

    Una vez leo tu post no se que decir, claro no tengo palabras, pero si tengo y siento una gran admiración por todo lo que habéis puesto en marcha.
    Feliz comienzo de un 2017 que seguro irá por caminos maravillosos y experiencias tan enriquecedoras como hasta ahora. Gracias por hacernos partícipes. Ójala pudiéramos pasar Carla y yo unos días con vosotros. Besos

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