Cosmovisión

15 octubre, 2016

EL vuelo de Apis

Cosmovisión y otras 9 claves más para entender a los pueblos originarios de Sudamérica. Ya estaba deseando escribir este post, resultado de nuestra convivencia con algunos de ellos. Sin ser expertos en el tema y sin tener un profundo conocimiento de la historia de cada una de las comunidades, hablaremos aquí de sensaciones y percepciones más que de hechos, algo que es importante aclarar.

La palabra “Indígena” en Europa, inevitablemente, lleva a uno a pensar en plumas y taparrabos. Es lo que durante años televisión, cine y algunos libros, únicas ventanas que tuvimos a su mundo, nos mostraron (por eso y por su inexactitud geográfica ellos mismos rechazan el término). Viajar, entonces, se impone como una alternativa educativa muy comprometida con la realidad de lugares y personas en nuestro planeta. Como decisión personal y consciente, hemos optado por darle más valor a la visión del viajero que a la de un telediario.

En estos meses hemos tenido contacto con numerosas comunidades originarias sudamericanas, aprovechando cualquier mínima oportunidad de acercamiento y hemos tenido la increíble experiencia vital de convivir con algunas de ellas. Esto ha cambiado radicalmente nuestra concepción de dichas comunidades y nos ha abierto las puertas de un universo que, hasta entonces, permanecía ignoto, distorsionado y muy mitificado en nuestras creencias.

Hemos contactado muy de cerca con 3 de estas culturas:

  • Koguis, Wiwas y Arhuacos de las comunidades de la Sierra Nevada de Santa Marta, en Colombia.
  • Misak (Guambianos) de la comunidad de Silvia, Colombia.
  • Comunidad Quechua-Saraguro de Ñamarín, Ecuador.
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Ingrid entrevistando a un profesor de la comunidad Wiwa

El vuelo de Apis

En casa de Laurentina, una mujer encantadora perteneciente a la comunidad Misak

Con ellos compartimos muchas conversaciones, ilusiones y miedos; nos invitaron a sus casas y cabañas, degustamos sus comidas y bebidas tradicionales, entramos en sus escuelas, nos dieron su bendición y su beneplácito, nos revelaron secretos, nos aceptaron en rituales, discutimos, discrepamos, empatizamos, reímos e incluso lloramos juntos. Siempre con enorme interés y humildad, haciendo grandes esfuerzos por huir de actitudes paternalistas y mostrando abiertamente quienes somos, sentimos que nos aceptaron como hermanos y creamos una hermosa relación de respeto mutuo que hoy me lleva a escribir estas líneas con ilusión, sinceridad, admiración y cierta vocación pedagógica.

Son cientos las comunidades originarias, oficiales o no, en este continente. Muchas de ellas muy mezcladas con el resto de la población. Son numerosas generaciones ya de mestizos entre nativos, colonizadores, comerciantes y esclavos negros traídos de África. La globalización ha terminado, finalmente, por remezclar aún más este crisol indisoluble de culturas y razas. Otras están olvidadas, incluso abandonadas. Algunas, pocas, aún permanecen intactas y han logrado mantenerse al margen de la historia con unas aceptables condiciones de vida, auto sostenibles con su entorno y felices en su cultura. La antropología y sociología sudamericana es al mismo tiempo compleja, apasionante y multicolor. Por todo ello, sacar conclusiones generales de nuestro contacto de unos días con algunas de estas comunidades sería un acto simplista e irresponsable.

El vuelo de Apis

Pudimos convivir unos días con los Kogui de la Sierra Nevada de Santa Marta

Pero si sentimos algunos aspectos comunes en todas ellas y es lo que aquí queremos compartir. Es nuestra visión subjetiva, basada en sensaciones y experiencias muy personales, pero tal vez algún alma occidental y díscola quiera trasladar e incorporar a su zona de confort tanta sabiduría ancestral.

  1. Cosmovisión. Hemos tenido oportunidad de grabar entrevistas a todos ellos (iremos publicando poco a poco) y es la palabra que más veces pronuncian: cosmovisión. El ser humano forma parte esencial del universo y nuestro planeta Tierra es realmente la madre (pachamama) de todos los seres vivos que en ella habitan, incluyendo como seres vivos piedras, agua, arena, fuego o cielo. Todos ellos nos “hablan” y la sabiduría callada de sus formas y colores, de su tacto o movimiento, nos envía mensajes constantes que bien vale la pena descifrar. Y no es metáfora para ellos. En ese sentido cada animal, nube, planta o planeta se convierte en el mejor de los maestros y el respeto absoluto y veneración a cada uno de ellos es constante. Son nuestros “hermanos de vida”. Somos parte infinita del universo y nuestro existir transcurre entre 2 suspiros, el del nacimiento y el de la muerte. La naturaleza es sagrada, es su verdadera religión. Por ello la cuidan, la miman y la tratan con singular devoción. Esta relación con la Tierra les lleva a tomar de ella solo lo esencial y a conservarla con escrúpulo y entrega.
  1. Espiritualidad. Desprendiendo al término de cualquier tinte exotérico, para ellos cada acto y palabra está cargado de gran profundidad vital. En su manera de vivir todo tiene un por qué e importa mucho más sentir que tener. Por ello la carga emotiva de su discurso es intensa. Cada prenda de ropa, sus construcciones, sus rituales, su lenguaje e incluso la forma de sus vasijas tiene un significado cargado de historia y sentido. El alma es ubicua en sus tradiciones y su presencia es inherente a cualquier manifestación corpórea y material.
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Un momento muy especial para nosotros fue cuando Polivio y Luiza nos invitaron una noche a formar parte de uno de sus rituales

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La vasija de la Chicha tiene una simbología muy especial donde los materiales y las formas tienen significado propio y representan el vientre materno

  1. Cultura ancestral. La tradición y el todo el bagaje vital que arrastran de antaño las comunidades están permanentemente presentes en todos y cada uno de los momentos de su vida actual. Viven en una constante “ecología del saber” que les lleva a reutilizar, y al tiempo renovar, todos los conocimientos que sus antecesores acumularon durante generaciones. La basta sabiduría que poseen en muchos campos es herencia acumulada de muchos pasados concentrados hoy.
  1. Respeto a los mayores. El punto anterior implica este. Las personas mayores son depositarios del saber recogido a lo largo de toda su ontogenia y filogenia. Por este motivo son muy respetados, cuidados y escuchados a la hora de tomar decisiones importantes para la comunidad. Los jefes espirituales, mamos e incluso los chamanes suelen son personas con una dilatada trayectoria vital que les ha permitido acumular saberes.
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Un mamo (jefe espiritual) Kogui nos invitó a su cabaña, el calor y la humedad eran extremos

  1. Para ellos el tiempo nunca es un freno sino un aliado. Su manera de medirlo no depende del dinero que cuestan los minutos y en ese contexto son capaces de vivir en paz con el transcurrir de la vida. Conceptos como prisa y estrés no tienen cabida en la plácida vida de la que hemos sido privilegiados y fugaces testigos. La salida y puesta de sol marcan las pautas temporales a seguir cada uno de sus días.
  1. Autonomía y responsabilidad del niño. Como educadores que somos nos ha llamado poderosamente la atención el papel que tienen los niños en la sociedad de los pueblos originarios y la precocidad de sus responsabilidades dentro del núcleo familiar. Hemos conocido muchos niños de 5-6 años haciéndose cargo de sus hermanos menores, transportándolos en la espalda en sus quehaceres diarios e incluso cocinando. Sin hacer juicios de valor al respecto, nos da una buena medida de la asombrosa capacidad de autonomía que ya tienen a esa edad, de su poderosa biología innata y nos hace reflexionar sobre el papel que los miedos paternos ejercen en nuestra cultura occidental.
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Pudimos visitar la escuelita de la comunidad de Ñamarín, Ecuador.

  1. La colonización y la lucha por preservar la identidad. No es una lucha de hace 500 años, es algo muy actual. La colonización, no solo supuso la ocupación del espacio, sino también un cambio de patrones religiosos, culturales, sociales y económicos que se impusieron o se mezclaron con muchas tradiciones ancestrales. Es por ello que hoy día los pueblos originarios supervivientes luchan desde todos los frentes posibles (incluido el institucional) por recuperar y preservar con máximo celo su cultura y tradiciones. En la medida que los sistemas políticos han ido reconociendo a las distintas comunidades o naciones, estos pueblos han ido organizándose para ser cada vez más reivindicativos y efectivos en esa lucha. Es así como en los últimos años se ha reactivado un sentimiento de orgullo y pertenencia a dichas comunidades que es la reacción lógica a años de negación de sus tierras y su cultura.
  1. La lengua. En esa lucha por revitalizar y recuperar sus tradiciones, el papel de la lengua juega un papel crucial, ya que concentra, en su léxico y gramática, gran parte de los referentes culturales de la comunidad. Un ejemplo de ello es el quechua, cuyo uso está decayendo incluso dentro del seno familiar, siendo definitivamente sustituido por el español. Ya están surgiendo escuelas bilingües quechua-español tratando por todos los medios de frenar este retroceso y reactivando, a través del idioma propio, gran parte de los patrones culturales perdidos. Hemos podido visitar alguna de ellas como la Escuela Tránsito Amagüaña del mercado mayorista de Quito o la Escuela de la comunidad de Ñamarín, al sur de Ecuador.
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Muchas escuelas están luchando por preservar la cultura quechua, como esta en Silvia.

  1. Austeridad. No malgastan, aprovechan todo, reúsan, reciclan, reutilizan, y lo llevan haciendo cientos de años. Solo toman de la naturaleza exclusivamente lo que precisan para vivir y su relación con el medio les permite perdurar en absoluta armonía con la naturaleza. No vimos basuras en sus poblados y sí muchos fértiles huertos, árboles portentosos, animales sanos y ríos cristalinos. Viven dentro de un modelo ecológico ancestral muy anterior a cualquiera de nuestras modas orgánicas actuales. Tienen muy pocas necesidades materiales más allá de las vitales y nos atrevemos a decir que, al menos las comunidades que hemos visitado, son felices viviendo a su manera, con muy pocas cosas y mucho tiempo para convivir tranquilos.
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Interior de la casa de Laurentina, en una comunidad Misak

  1. Todas las comunidades visitadas nos han hablado de equilibrio entre dos fuerzas opuestas y que la virtud se encuentra siempre en la mesura y la mitad de las mismas. Día y noche; hombre y mujer; blanco y negro; sol y luna; alegría y pena son algunas de las asociaciones de conceptos entre las que transcurre nuestra existencia y esa dualidad tiene mucha presencia y simbología en sus tradiciones.
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Vivienda de las comunidades de la Sierra Nevada de Santa Marta, Colombia

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Vivienda de una familia Misak, en Silvia, Colombia.

EL vuelo de Apis

Casa de Polivio, Luiza y sus hijas, de la comunidad quechua-saraguro, construida con técnicas que tratan de preservar modelos arquitectónicos tradicionales

Gerontocracia, ecología, bilingüismo, sostenibilidad, economía del bien común, yoga, autonomía, meditación, permacultura, decrecimiento…conceptos socio-culturales que nosotros, los del mundo desarrollado, consideramos modernos.

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