Cómo conocer a Carlos Vives

27 abril, 2017

Carlos Vives

¿Por qué conocer a Carlos Vives?

En nuestro caso existían 2 poderosas motivaciones para conocer a Carlos Vives:

  1. Su música nos encanta desde hace años y particularmente sus discos El amor de mi tierra y Déjame entrar fueron banda sonora de momentos especiales en nuestra vida. Luego nacieron las niñas y se incorporaron a nuestro pequeño y familiar club de fans. Sus cds siempre están a tope en nuestro coche y los primeros 2 meses de este viaje es lo único que sonaba en la Pathfinder. Sus canciones  nos animan, nos alegran y mueven nuestros cuerpos al son de vallenatos y cumbias rockeras. Más allá de su Bicicleta con Shakira y otros éxitos comerciales, disfrutamos mucho con temas menos conocidos (Carito, Hijo del vallenato, 19 de noviembre…) y apreciamos mucho todo lo que ha hecho por dar a conocer la música vallenata fuera de Colombia. A pesar de su enorme popularidad sigue siendo un artista muy comprometido con su tierra y con su gente y esa actitud también nos hace escucharle de un modo distinto.
  2. Antes de salir, ideamos un proyecto educativo con nuestros alumnos de secundaria de nuestro colegio (Huerta Santa Ana) llamado “Pregúntale a Pepe”. En dicho proyecto uno de nuestros objetivos era poder entrevistarle. Así que existía una motivación profesional extra por conocerle pues formaba parte de un proyecto que nos hacía mucha ilusión. Podéis conocer en profundidad ese proyecto en nuestro post Entrevista Carlos Vives y Pepe Mujica. Un proyecto educativo motivador.
Carlos Vives

Carlos Vives

Hace años que no perseguimos ídolos, nos interesa realmente la persona detrás de la obra y cuando alguien, sea quien sea, nos atrae por algún motivo, sencillamente le escribimos o tratamos de contactarle, y nos saltamos los prejuicios y los muros de la fama. ¿Por qué no hacerlo? Al fin y al cabo, la condición humana es anterior e independiente a una imagen pública, una enorme cifra de seguidores, decenas de grammys o discos de platino y oro. Esta actitud nos ha llevado a conocer, contactar, visitar e incluso convivir con muchos artistas cuya obra nos sedujo (Lisa Pram, Daniel Drexler, Paulinho Moska, Luis Barros, Luis Medina…). Y no solo artistas, también otras personas de distintos ámbitos que suscitaban un interés humano especial en nosotros o que queríamos tener cerca en nuestra vida: viajeros, emprendedores, científicos, profesores…

Al final, la vida de uno tiene mucho que ver con la gente de la que te rodeas, con la que tienes más contacto, familia, amigos y conocidos. Somos parte activa en esa búsqueda natural y amorosa de personas que nos aporten sensaciones, sentimientos y conocimientos positivos.

Primeros intentos.

El año previo al viaje, desde España, tratamos de contactarle por varios cauces que siempre desembocaban en lo mismo: nada.

Escribimos al director de su compañía discográfica, Walter Kolm, quien casualmente había sido director de Mercury en España años atrás, justo cuando grabámos y giramos con Ruido Pegajoso, la banda de mi amigo Fran Torres en la que yo tocaba el bajo. Periodo 1998-2000. En aquella época tuvimos alguna reunión con el y le recordaba perfectamente. Así que le escribí contándole mi vida y tratando de llegar a Carlos. Sin respuesta hasta hoy.

Escribí al restaurante que tiene con su hermano Guillermo en Bogotá, Gaira, e incluso llegué a hacer una reserva real, tratando de prever en qué fecha pasaríamos por allí. Es un restaurante que promueve la cultura local, organiza muchos eventos musicales y más allá de contactarle o no, era una parada interesante en nuestro viaje. Recuerdo que fijé la reserva para el 20 de Agosto. Por supuesto la fecha no cuadró y llegamos a Bogotá mucho más tarde. En el mail de la reserva también le conté mi vida. Pero lo mismo: sin respuesta hasta hoy.

Otro canal fue su mujer actual, Claudia Elena, ex-reina de belleza en Colombia, modelo y empresaria, quien también se encarga de llevar parte de la agenda de Carlos. En este caso supe que tenía mínimas posibilidades al tratarse de una persona también muy muy conocida en su país y, por tanto, de muy difícil acceso y con miles de fans ávidos de ella.

Y algunos mails más que encontré tras sus cds, de personas de su equipo, músicos o en webs que tenían alguna relación profesional con su actividad musical y artística. A todos les contaba lo mismo, le hablaba de nuestro proyecto educativo, de nuestro viaje y del interés particular de nuestra familia por su música.

Realmente dudo mucho que alguno de estos e-mails llegaran siquiera a su destinatario y probablemente andarán perdidos por algún lugar imposible del universo virtual, a la espera de alguna papelera digital que los fulmine para siempre. ¿Dónde van a parar los emails que nunca llegaron? ¿Hay algún servidor que albergue todas esas conexiones binarias y nómadas que jamás fueron leídas?

Más allá de estas intrascendentes cuestiones, la respuesta era siempre la misma: ninguna. Así que le dimos por perdido; desde el principio fuimos bien conscientes que era un objetivo muy difícil, casi imposible. Y en ese “casi” residía nuestra esperanza, aunque ni siquiera lo sabíamos.

Santa Marta.

Santa Marta fue un lugar mágico para nosotros. Comenzaba nuestro viaje de un año en sus aires caribeños y se nos disiparon de golpe todas las dudas y miedos que habíamos ido acumulando durante el año de preparación. Nuestra propuesta viajera dependía totalmente de la colaboración ajena, así es como habíamos diseñado nuestro vuelo. La generosidad de desconocidos era parte esencial de nuestro viaje. Habíamos decidido que a lo largo de todo nuestro recorrido no nos alojaríamos en ningún hostal u hotel y para ello habíamos creado una red importante de familias que se ofrecían a apoyarnos. Queríamos convivir con todas ellas, conocer las culturas desde dentro.¿Funcionará? Nos preguntábamos. La respuesta nos la regaló Santa Marta. Todas esas primeras sensaciones y experiencias las contamos en nuestras primeras 2 entradas en Sudamérica: Santa Marta y Viajar en pelotas.

Fue poner un pie en tierras samarias y sentir que corazones y puertas se abrían a nuestro paso. El carácter de los colombianos es extraordinariamente alegre y hospitalario. De repente teníamos varias casas, muchos amigos y propuestas de colaboración en nuestro proyecto educativo. Todos los miedos desaparecieron de golpe y ahí, definitivamente, sentimos que nuestro proyecto era posible, comenzamos a volar.

Aterrizaje Santa Marta

Momento justo en que bajamos del avión en Santa Marta, finales de Julio 2016

 El puerto de Santa Marta. Mauricio y Camilo.

Una de esas ayudas llegó por mar. Hermann Zapp nos dio el contacto de Mauricio, el presidente del puerto de Santa Marta, quien desde el primer mail se mostró dispuesto a ayudarnos en todo. Gracias a ello se agilizó enormemente el trámite de recogida de la Pathfinder del terminal y en apenas 4 horas ya la teníamos con nosotros. Sabemos de otros viajeros que emplearon 4 días enteros para lo mismo, así que estábamos muy contentos. La empresa de logística portuaria y gestión aduanera Almagrario, y Javier, de la zona franca, nos ayudaron muchísimo con todo el papeleo.

Puerto Santa Marta Almagrario

Con el personal de Almagrario y Javier, quienes nos ayudaron mucho con los trámites y las niñas.

Puerto Santa Marta

Momento justo de la entrega del vehículo, no podíamos estar más contentos

Pasaron unos días y decidimos solicitar una cita con Mauricio para agradecerles personalmente toda la predisposición y ayuda ofrecida. Y el martes 2 de agosto de 2016 nos recibieron en uno de los despachos del puerto Martín (gerente de negocios corporativos), Camilo George (comunicaciones y relaciones públicas) y Mauricio (Presidente y CEO). Allí volvieron a reiterarnos su apoyo, nos hicieron una nota para difundir lo que hacíamos y pudimos tener una entretenida conversación con el equipo. Y por supuesto agradecimos una y mil veces todo lo que habían hecho por nosotros y lo importante que era para arrancar nuestro proyecto con buen pie.

Puerto de Santa Marta

Agradeciendo a Mauricio y su equipo toda la ayuda ofrecida

Martín, Mauricio y Camilo

Con Martín, Mauricio y Camilo, foto de despedida en el Puerto

Tras la perla

Pero ¿Qué tiene que ver todo esto con Carlos Vives? Mucho. El día anterior leí en un periódico local que Carlos Vives había actuado para empresarios que participaban de un encuentro “tras la perla” que el propio Carlos promovía. La fundación www.traslaperla.org lucha activamente por mejorar la calidad de vida en la ciudad de Santa Marta y su región de influencia. Santa Marta, por su clima, es semidesértica y tiene dificultades importantes con el suministro de agua potable. Llama la atención la enorme cantidad de depósitos de agua sobre los tejados de la ciudad. Al mismo tiempo, Santa Marta posee barrios con elevados índices de pobreza, como los que pueden verse desde la cima del cerro Ziruma que separa la ciudad de El Rodadero. Carlos Vives está muy involucrado en la lucha por la mejora de infraestructuras y condiciones de vida de sus habitantes. Cada año organiza encuentros entre empresarios y aliados para que cooperen y articulen medidas de mejora. Por todo ello los Samarios (gentilicio de Santa Marta) adoran a Carlos y muchas pintadas urbanas lo reclaman como alcalde.

Santa Marta

Barrios marginales de Santa Marta vistos desde el cerro Ziruma

El whatsapp de Carlos Vives y las niñas

Tras la reunión, Camilo, el relaciones públicas, nos acompañó a la salida. Sin ninguna pretensión, se me ocurrió comentarle nuestro interés por conocer a Carlos y nuestro desánimo al habernos enterado tarde de su concierto. Sabernos en la misma ciudad que Carlos y en el mismo momento, reactivó en nosotros la esperanza totalmente apagada hacía ya meses. Y se produjo el milagro con la respuesta de Camilo:

-“Ay! de haber conocido antes vuestro interés por Carlos yo mismo os hubiera invitado a la fiesta en la que cantó ayer. Tengo su WhatsApp personal. Hagamos una cosa: graben un videito con sus hijas y que sean ellas mismas las que le piden una cita. No prometo nada pero trataré de hacérselo llegar.”

Una hora después, le contamos todo lo sucedido a las niñas y, tímidas, cansadas pero entusiasmadas con la posibilidad de conocerle, grabaron este pequeño vídeo:

Jacobo 

Jacobo es un niño samario de 8 años, hijo de Camilo y Erika. Se enteró de nuestra historia y nuestras ganas de conocer a Carlos Vives y por iniciativa propia quiso ayudarnos y contribuir a que ese encuentro se hiciese realidad. Sobra decir que Jacobo es un niño muy especial y sensible (lo vais a poder comprobar en cuanto le escuchéis). Nos conmovió y emocionó mucho su pequeña pero crucial intervención, su serenidad, empatía y poder de convicción. Nos gustó tanto que le hicimos una pequeña entrevista para nuestro proyecto educativo, en el apartado “Sueños“. Yendo en el coche con su padre decidió grabar este pequeño mensaje y enviárselo al whatsapp de Carlos Vives:

La noticia.

Y claro, con ese mensaje, ni el mismo Carlos Vives pudo resistirse. Al día siguiente recibimos una llamada telefónica de Camilo:

-“Buenos días. Carlos Vives les espera en su casa a las 11:00. Yo les acompaño.

Recuerdo perfectamente que era el viernes 5 agosto, estábamos planeando salir de excursión hacia el Parque Nacional Tayrona. Lógicamente cambiamos los planes.

El encuentro.

La casa estaba llena de gente. Salía en un rato hacía un show en la fiesta de las flores de Medellín y estaba todo su equipo preparándolo todo y cargando equipaje. También nos recibió Maria Elena y su hija pequeña. Carlos nos esperaba, nos recibió con alegría e hizo honor a la fama que tiene de ser alguien muy cercano, sencillo y simpático.

Carlos Vives

Abrazando a Carlos y su música

Carlos Vives

Con Carlos Vives en el salón de su casa, con su hija y Jacobo

Estuvimos una media hora conversando en el salón de su casa, un apartamento lleno de luz y frescor. Una enorme cristalera dejaba entrar todo el caribe de golpe en el salón y uno tenía la sensación de estar navegando en un enorme transatlántico desde aquella sala. Hablamos de música, de Santa Marta y Sevilla, de nuestro viaje y proyecto educativo. Nos contó de su trabajo en “Tras la perla” y sus próximos conciertos. Mientras conversábamos nos preparó una deliciosa aguapanela (bebida caribeña refrescante de panela, lima y hielo picado).

Carlos Vives

Carlos y las niñas

Le contamos de nuestro proyecto educativo “Pregúntale a Pepe” y, a pesar de la prisa que tenía todo su equipo de producción”, también se ofreció a contestar las preguntas de nuestros alumnos, con enorme amabilidad y disposición. Aquí la entrevista:

Le regalamos una de nuestras camisetas (es la que lleva colgada del hombro en todas las fotos e incluso el vídeo) ¿Se la pondrá algún día?. Nos despedimos felices de aquel encuentro.

Lalis

Lalis  fue otro de los regalos increíbles de aquel día tan especial para nosotros. Ella forma parte de su equipo de producción y yo ya le había escrito cuando trataba de contactar a Carlos desde España. Ella, al ver la abejita en mi camiseta recordó aquel mensaje que le envié por Instagram. Conversamos y nos invitó a pasar por la casa de campo que su abuela tiene en El Retiro, cerca de Medellín y a conocer el trabajo tan hermoso que estaba haciendo con los bailarines de Unión Latina en las comunas. En unas semanas pasamos por allí.

Lalis ama su familia, su profesión (productora de teatro musical), ama la naturaleza, ama los animales, ama los caballos. Lalis es vital, solidaria, alegre, hospitalaria, comprometida, profesional, valiente y pasional. Lalis es uno de esos seres de luz que vamos encontrándonos por el camino y una sorpresa inesperada de nuestro encuentro con Carlos. Desde entonces seguimos en contacto a lo largo de todo nuestro viaje. Y seguiremos cuando acabe.

Lalis Solorzano

Lalis y Elsa montando a Caballo en El Retiro, cerca de Medellin

Lalis Solorzano

Lalis y su abuela nos llevaron a probar la deliciosa bandeja paisa del Pilón Guarceño

Nada es imposible

Más allá del encuentro, de la música, las fotos y de poder haberle conocido personalmente, lo que este episodio nos regaló al inicio de nuestro viaje, fue la posibilidad de creer 100% en nuestros sueños, que nada era imposible y que con confianza, trabajo, humildad, respeto e ilusión podían lograrse muchas cosas. Con más certeza que nunca decidimos que seguiríamos persiguiéndolos. Es lo que hemos venido haciendo hasta hoy.

Gracias, Carlos, de Corazón. Seguimos soñando.

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